El frío se nos cuela en Iruñea

El frío ya ha llegado al fin, para quedarse. Cuando los últimos rayos de sol se esconden y dejan de calentar, consigue colarse entre nuestros ropajes provocándonos un pequeño estremecimiento. Quienes tenemos un techo en donde guarecernos tendemos a buscar un refugio. Las calles se vacían e incluso los gorriones se esconden en algún lugar, entre los resquicios de los edificios de la ciudad o entre las ramas de los árboles, para hacerle frente a la gélida noche.

La fotografía la tomé en la Media Luna, a eso de las siete y media de la tarde. Al fondo a la derecha se perfila la enorme mole de la catedral.

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Otro bonito banco rojo

Pasan desapercibidos. Apenas nadie se fija en ellos. Acaso los operarios del ayuntamiento cuando les tienen que dar una nueva mano de pintura. Pero si los bancos rojos característicos de nuestra ciudad desaparecieran, perderíamos una de nuestras señas de identidad, uno de los símbolos visuales que nos unen a este lugar en el mundo que es Pamplona.

El banco de la imagen lo encontré en el huerto urbano comunitario de la calle Jarauta, “Piparrika”. Alguien había tenido el detalle de acompañarlo con un tiesto vestido de lana.

Día de niebla en Iruñea

Alguien me lo ha dicho, que me repito más que el ajo. Que siempre saco las mismas fotos, que se repiten los escenarios, los ángulos y todo lo demás. Y probablemente sea cierto. Pero es que es lo que me sale a la hora de fotografiar, lo que me lleva a pulsar el dedo índice de la mano derecha.

Aquí, las imágenes que he congelado con la cámara durante un día de niebla en Iruñea. La leche del desayuno se ha colado cual serpiente entre las calles de mi ciudad.


Mariposas en diciembre

Hoy paseaba por la falda del monte Ezkaba cuando he tropezado con un par de mariposas que jugueteaban con brío, en un claro que se abría en el pinar de la cima. Una de las mariposas ha tenido la gentileza de posarse unos segundos en una piedra, y me ha regalado esta foto.

Más tarde, en casa, he leído que se trata de una mariposa de la especie “Vanesa atalanta”, que es una de las que más tarda en desaparecer en invierno, y que no es raro verla volar durante los días soleados de esta fría estación. Habita regiones como Norteamérica, Europa o Asia.

Los ginkgos amarillean en la Taconera

Todos los años, hacia estas fechas, los ginkgos del parque de la Taconera de Iruñea sueltan sus peculiares hojas amarillas e inundan el suelo con una fabulosa explosión de color. El ginkgo biloba es un árbol de origen japonés que se caracteriza por su fortaleza. De hecho, cuando en 1945 los estadounidenses lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima fue  uno de los pocos entes que sobrevivió y consiguió brotar entre las ruinas de un templo budista. Los japoneses denominaron a estos árboles hibakujumoku. Se trata de un auténtico fósil viviente, que apenas ha cambiado desde hace 270 millones de años.

Reflejo de la torre de San Cernin en un charco

Estamos en medio del Puente Foral, denominado así porque coinciden varias fiestas en Iruñea, como la de su patrón San Saturnino, la del de Navarra San Francisco Javier, el día de la Constitución… Y muchos de nuestros vecinos parten para disfrutar de estos días de vacaciones fuera de la ciudad, después de hacer cálculos con los días de vacaciones y el calendario laboral a fin de cuadrar varios días de holganza.

Parece que el que no sale es pobre, o tonto. Pues bien, no sé si yo me encuentro en alguno de estos dos grupos, pero he de reconocer que es cuando más gozo con mis paseos por la ciudad.

En la fotografía, un reflejo en un charco de la calle Jarauta de la torre de San Cernin, símbolo de poder de los occitanos de Cahors que se hicieron fuertes en este barrio.

María Luisa Elío y el otoño de la Media Luna

Poca gente sabe que Gabriel García Márquez dedicó “100 años de soledad” a una navarra, a María Luisa Elío, víctima del exilio al que se forzó a miles de personas cuando Franco ganó la Guerra Cívil. María Luisa era la menor de las tres hijas de Luis Elío Torres, quien fuera juez municipal y que por su afinidad republicana pasó la guerra escondido entre familias pamplonesas porque los nacionales pugnaban por su cabeza. García Márquez señaló en una entrevista: “María Luisa Elío, con sus vértigos clarividentes, y Jomí García Ascot, su esposo, paralizado por su estupor poético, escuchaban mis relatos improvisados como señales cifradas de la Divina Providencia. Así que nunca tuve dudas, desde sus primeras visitas, para dedicarles el libro”.

María Luisa Elío fue la autora de la biografía “Tiempo de Llorar’, en la que cuenta su regreso a Pamplona desde el exilio de México en el año 1970, junto a su hijo Diego de 6 años de edad. Es uno de los relatos más desgarradores del exilio, del regreso a una ciudad que sólo permanece viva en la memoria, y que de repente ha dejado de pertenecerle. “Regresar es irse”-que diría la escritora navarra.

En su estancia en Pamplona María Luisa Elío recorrió estos parques de la Media Luna que aparecen en las fotos, con una sensación de ahogo existecial tremenda: “Empiezo a buscarme y no me encuentro; soy muy pequeña. Quisiera preguntar a todo el mundo si me ha visto, decirles que tengo cinco años y me he perdido. Me callo. Me ha entrado miedo, quisiera irme. Ahora ya no hay nadie. Quiero estar de nuevo en casa, y temo que al llegar nadie me reconozca. Ahora vivo en México. Por eso pido en este momento que me ayuden porque no me encuentro. He creído ver de espaldas a mi madre, he visto a mi padre reírse desde lejos, he conocido a mis hermanas de dos años, las he visto corriendo por la playa, con padres a los que no conozco…”.

Tapaculos goteando

Estos días nos ha visitado un frente húmedo, que ha dejado abundantes lluvias por nuestras tierras. En un momento que ha parado de llover he sacado estas fotografías de las gotas de lluvia sobre las ramas de un tapaculos, también conocido como escaramujo o rosa canina. La sabiduría popular otorgó el nombre de tapaculos a esta planta con alto contenido de taninos por sus propiedades antidiarreícas.

La curtida piel de los bancos rojos

_MG_4908.JPGLos bancos rojos de mi ciudad que tantas veces han sido cómplices de mis paseos también sufren sobre su rugosa piel de los efectos del paso del tiempo.

Otoñea en el Valle de Egüés

Los campos arados, los fardos de paja apilados y los árboles cada vez más desnudos proyectan bonitas imágenes a mis ojos, en un paseo ocasional por el Valle de Egüés. Porque hay que disfrutar del otoño, como diría el poeta uruguayo Mario Benedetti:

Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran

ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda

aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha

Azul en la calle Mayor de Lizarra

_MG_4956Dos niños recorren la calle Mayor estellesa, y regatean a su paso a los viandantes, en este frío día de otoño. Me gusta cómo casualmente el azul se ha convertido en el eje de la fotografía.

San Fermín es de madera

_MG_8886.JPGDe vez en cuando, al encontrar una frase brillante entre las paredes de mi ciudad, siento en mi cuerpo un pequeño escalofrío de placer. Entonces agarro la cámara y ¡taka!, como si inmortalizar esas palabras las librara de su destino, de su desaparición ante una nueva mano de pintura. Me gusta esta frase porque, efectivamente, San Fermín es de madera.

La castañica asadica más calentica

La castaña es un alimento ligado al frío del invierno. Un vendedor de castañas de la zona del ayuntamiento de Iruñea tiene escrito ese lema en su horno para asar castañas: “La castañica asadica más calentica”.  En el siglo XV las castañas eran, junto a las habas, el mijo o las bellotas parte fundamental en la dieta de los habitantes de las zonas húmedas del País de los Vascos. Alrededor de los caseríos solían realizarse plantaciones de castaños, cuyos frutos se dedicaban al consumo humano, y los que no estaban en buenas condiciones para alimentar a los cerdos. Más tarde llegarían otros alimentos procedentes del otro lado del Atlántico, como la patata o el maíz, que fueron arrinconando a estos productos.

La temporada de recogida de castañas coincidía con la fiesta de Todos los Santos. Hacia el 2 de noviembre las familias se juntaban para comer castañas asadas, y de ahí surgió el “Kastañarre eguna” o Fiesta de la castaña, que todavía se celebra en ciertas localidades.

En las fotografías, un paseo por la zona de Eugi, en Nafarroa, en donde abundan los castaños entre la masa de hayas.

Mañanas de otoño en la vieja Iruñea

Probablemente, el momento en el que más disfruto Iruñea en otoño es durante el amanecer. Salgo con mi cámara apenas los rayos otoñales rompen la oscuridad, y me pierdo por el laberinto de calles de nuestro casco histórico sin otro objetivo que ese, vagar sin rumbo por las calles con el botón de la cámara dispuesto para disparar. Durante el paseo me topo con panaderos, con gaupaseros, con los servicios de limpieza, con los peregrinos madrugadores, con monjas y curas, con personas que sacan a pasear a los perros, con corredores, con los vecinos que van al mercado o a comprar el pan, con alguna patrulla policial, con la pescatera que abre su negocio.. Me encantan las mañanas de Iruñea en otoño.

Una mariposa amarilla en Ezkaba

_MG_4510.JPGLos paseos otoñales por el monte Ezkaba deparan gratas sorpresas, como la presencia de esta mariposa, de la especie Colias Crocea. Son mariposas bastante comunes, que suelen volar entre marzo y otoño. Su presencia se extiende desde el norte de África al sur de Europa,  desde Asia Menor a la Península Arábica e Irán, desde la India a Siberia. Suelen realizar migraciones masivas dentro de Europa.

Los árboles lo vieron todo

Al observar cómo arquean sus troncos estos quejigos de la zona de Esparzeta, en Berriozar, mi mente viaja a los tristes sucesos de mayo de 1938. Los troncos se transforman en cuerpos humanos, el viento sopla entre sus ramas gritos de desesperación, y en la falda de la montaña rebotan los ecos de los disparos.

Cuando se produjo la fuga de la cárcel de San Cristóbal, la mayor parte de los huidos optaron por no descender por la falda sur del monte, la que daba a la capital navarra. Entre los que se atrevieron a probar suerte por esta vertiente están los cuatro fugados que, una vez apresados en Artika, pasaron la noche en la escuela de Berriozar para ser ejecutados a la mañana siguiente en el monte de esta misma localidad, en el término de Esparzeta que pisan mis pies.

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La Mariblanca pasa por la esteticien

Hace unas semanas, en el blog, publicamos unas imágenes de la Mariblanca en la Taconera, rodeada de andamios y de telas. Pues bien, las labores de restauración ya han finalizado, y así la podemos ver ahora, con su piedra pulida y blanquecina. En las fotos se puede apreciar la restauración a la que le sometieron cuando el año 2009, en un acto presumiblemente vandálico, le arrancaron la nariz.

Perrea, perrea

_MG_3776Entre las frases que adornan las paredes de la jungla urbana pamplonesa, otra más: “Viva el perreo, muerte al trabajo”.

Kafka en Sarriguren

_MG_4383_MG_4384Cuando desperté una mañana después de un sueño intranquilo en mi VPO, me encontré sobre la cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre mi espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Mis muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de mi tamaño, vibraban desamparadas ante mis ojos.

«¿Qué me ha ocurrido?», pensé.

Y salí preocupado a dar un paseo por Sarriguren.  Sentí un gran alivio al comprobar que no era el único al que había acaecido semejante metamorfosis. La pareja de escarabajos gigantes que encontré permanecía parada dentro de un pequeño parque. Les pregunté desde cuándo se habían transformado en eso, en escarabajos. Y me respondieron que sí, que ellos también estaban esperando a que su hija saliese de música, que luego iban a ir al Mercadona y que tenían que poner la lavadora y planchar la ropa de gimnasia, que luego iban a preparar las duchas, la cena, que iban a llamar a Movistar y que se les había olvidado qué les había preguntado.

Me despedí y seguí el camino ayudado por mis seis patitas.

El fantasma de San Pedro de la Rúa

Sé de muy buenas tintas que en los edificios adyacentes a la iglesia de San Pedro de la Rúa siempre han ocurrido cosas extrañas. A una persona conocida le tocó vivir por temporadas en una casa empotrada a los bloques de piedra de esta hermosa construcción. Una de las paredes del cuarto del fondo era la misma roca blanca de los cimientos de su gran torre. En esa habitación dormía ella cuando contaba con 9 ó 10 años de edad, arropada por sus dos primas, una a cada lado. Las primas, algo menores que mi amiga, pasaban miedo por las noches. Es por eso que dormían con la luz del cuarto encendida.

A eso de las 3 ó 4 de la mañana, mi conocida se levantó a apagar la luz, porque le molestaba para dormir. La apagó y, en ese mismo instante, la puerta del cuarto se abrió de golpe y una risa de carácter malvado comenzó a resonar por el cuarto, con un timbre potente y escalofriante. Como una exhalación, esa pequeña niña se metió en la cama entre las dos primas, con el corazón a cien por hora y muerta de miedo. Pasó un rato hasta que se decidió a probar de nuevo. Se propuso encender la luz. Al levantarse, la misma voz de antes le advirtió: -Chiiiisssss. Sigue leyendo

Una cara

_MG_3857.JPGEsta inquietante cara está pintada sobre la puerta de una bajera abandonada de la calle Dos de Mayo, en Pamplona.

Sol de otoño sobre la catedral pamplonesa

Los amaneceres de los primeros días de otoño bañan de un color dorado muy especial la catedral de Iruñea, que se proyecta imponente desde una de las perspectivas preferidas de este blog.

No nos dejasteis soñar

_MG_0308.JPGEsta frase la hallé en la parte posterior de los Corralillos del Gas, que es en donde pasan las últimas horas los toros que van a desollar y matar en el coso durante los sanfermines. Es una frase poética y reivindicativa, que pone de manifiesto que si no se tratan, a la larga, las injusticias generan problemas. Me recuerda a algo que me contó un vendedor ambulante africano el año pasado: “Los europeos podréis poner todas las rejas que queráis por miedo a perder vuestra situación de privilegio, pero el instinto de supervivencia es capaz de vencer cualquier barrera”.

El dibujo del “unto” sobre el plato

_MG_9422_MG_9421Para los prekarios salir a comer a un restaurante resulta algo excepcional. No estamos habituados a que nos sirvan la comida. Por eso, cuando nos zampamos el bocata de tortilla de atún que hemos llevado para pasar el día, y miramos hacia abajo para pasar el rato, nos quedamos embelesados con los dibujos que el paso del trozo de pan ha dejado sobre los platos de los comensales del restaurante.

El ruidoso batir de alas de una mariposa

_MG_3598A pesar de que son seres esquivos y nerviosos, en ocasiones he disfrutado de una extraña conexión con las mariposas, hasta el punto de que ellas me han permitido acercar la cámara a centímetros de su frágil cuerpecillo.

El otro día me prestaron una cámara de fotos, y salí a dar una vuelta por el Valle de Egüés para comprobar la calidad de sus tomas. Esta mariposa de tonos marrones y anaranjados se cruzó en mi camino y posó durante unos instantes sobre las zarzas. No me consideró su enemigo, y ese pequeño detalle, que no viera en mi a un depredador, me proporcionó un pequeño chute de alegría. Seguí el camino con la mariposa jugueteando entre mis pies y una sonrisa infantil dibujada en mi boca. Solos en el camino ella y yo, me pareció escuchar el ruidoso batir de sus alas.

La canción del siguiente vídeo salió a la luz en el año 1985, en el álbum “Espaloian” del grupo Itoiz.

El título de la canción es “Tximeleta reggae” o “Reggae de la mariposa”, y su letra en euskera dice así: Sigue leyendo

Rulando por Gasteiz con Potato

De tanto en tanto me da la pedrada y me acerco a la capital de Álava, para recorrer las calles de su colorido casco histórico con la alforja, que únicamente contiene la cámara fotográfica y el bocata, colgando de mi hombro. Me enchufo los cascos y camino por “la Pinto, la Kutxi y la Zapa” al ritmo de la canción “Rula”, de la banda gasteiztarra Potato, uno de los primeros y más conocidos grupos de reggae de Euskalherria. Pienso que la letra de esta canción de 1987 podría ser valida, con alguna pequeña modificación, para hoy día.

Los Potato comenzaron a dedicarse a este género de música tras el éxito que obtuvieron con la canción de “Miguel el cashero”. Más tarde viajarían a Jamaica, que es en donde perfeccionaron el estilo reggae característico. Con diversos cambios en su estructura la banda ha conseguido llegar hasta la actualidad.

La letra dice así: Sigue leyendo

Época de moras

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A muchos de nuestra generación, la presencia de moras entre las zarzas nos traslada a la infancia, a aquella vida despreocupada y a aquellos veranos eternos del pueblo. Las que nosotros comíamos, entre pinchazo y pinchazo de sus espinas en nuestros dedos, son las conocidas como zarzamoras o frambuesas negras, que deben de ser muy ricas en antioxidantes.

El otro día, paseando por tierra Estella, agarré un puñado de estos frutos y me los metí a la boca todos a la vez. La explosión de sabor, y de recuerdos, fue tremenda: fue la eclosión de una gran bomba violeta.

Billete de 500 euros

IMG_20180824_183757_103.jpgEn el Estado Español, antes del estallido de la crisis, circulaban tres de cada cuatro billetes de quinientos euros de toda la Unión Europea. Yo jamás vi uno. Los debían de esconder muy bien, entre los muelles de la cama o en algún zulo por el monte. Esta frase la he visto en una pared del Casco Viejo de Iruñea. Es una licencia poética, lo sé. Pero puestos a elegir, yo prefiero dormir entre unos pliegues menos ásperos y manoseados que los de los billetes, aunque sean de 500 euros.

Las “u” de Urkullu

Aprovechando la presencia triple de la vocal “u” en su apellido, algún equipo de márketing ha ideado esta campaña en la que le dan las gracias al lehendakari vasco. La imagen de Iñigo Urkullu haciéndole la “u” a estas señoras la tomé en Gasteiz la semana pasada.

Aviso a grúa en plan infantil

IMG_20180828_170928_737.jpgEn la foto, un cartel que amenaza a quien vaya a estacionar con el aviso a la grúa, escrito con un toque un tanto infantil. Me encanta. Está expuesto en una de las puertas del colegio público Vázquez de Mella, en Iruñea. Y me entra la duda, ¿será en serio lo de la advertencia, habré estacionado bien mi carromato?

El eco de las flores perfuma la noche

_MG_9742.JPGDurante mi visita al parque comunitario de Ulía, en Donostia, he encontrado en una pizarra esta frase de uno de los escritores de haikus más conocidos de Japón, Matsuo Basho (1644-1694): “La campana para de sonar. El eco de las flores perfuma la noche”.

Un soplo de aire fresco para Donostia en el monte Ulía

En 2007 clausuraron los viveros que el Ayuntamiento de Donostia tenía en el monte Ulía. Desde entonces, colectivos vecinales intentan dar vida al lugar convirtiéndolo en un parque comunitario integrado por huertas de flores para el disfrute de todos los vecinos. Frente a estas intenciones, desde 2016 se asoma la fiera cabeza de la especulación inmobiliaria, que anhela este espacio para cubrirlo de hormigón, aunque de momento no se ha atrevido a meter sus zarpas.  Muchos donostiarras ni siquiera conocen este bello rincón de la capital guipuzcoana.

La finca tiene más de 14.000 m2 de extensión, y acoge en su interior los depósitos de agua de Soroborda y Buskando, que datan del siglo XIX y que se encuentran en un buen estado de conservación. Durante la visita no hemos podido tener acceso a los mismos, pero nos hemos perdido por los caminos en donde florecen plantas y flores de distinto tipo, y abundan rincones para que los ciudadanos del barrio puedan evadirse del ruido de la urbe. Entre las plantas hemos encontrado una preciosa plantación de bambú, laureles, arces japoneses, limoneros, cedros, caucho, plataneros…

Uliako Lore Baratzak es una iniciativa que vale la pena visitar, fuera de la masificada Donostia turística.

Tempus fugit

_MG_2357.JPGLa expresión proviene al parecer de un verso del poeta latino Virgilio: ”Pero mientras tanto huye, huye el tiempo irremediablemente / mientras nos demoramos atrapados por el amor hacia los detalles.”  No hace falta remontarse a los textos de los clásicos para percatarnos de la implacabilidad del paso del tiempo, y del dolor que siembra a su paso. Cuando obtuve esta fotografía en uno de los puentes que cruza el río Arga por la localidad de Burlada, me vino esa expresión a la cabeza: Tempus fugit. No sé por qué pero así fue y así lo digo.

El siguiente vídeo pertenece a una de las bandas más internacionales de musica de mi tierra, Berri Txarrak. La letra de esta canción, “Denbora da poligrafo bakarra”,  dice que el tiempo es el único polígrafo: Sigue leyendo

La Mariblanca con velo

Ya hemos hablado en este blog en alguna otra ocasión sobre la Mariblanca, la figura que mantienen escondida entre los jardines de la Taconera de Iruñea, y que siglos atrás ocupó el lugar central de la Plaza del Castillo, cuando nuestra ciudad consiguió traer agua de primera calidad desde Subiza. El mismo arquitecto que realizó la fachada de la catedral de Iruñea, Ventura Rodríguez, fue el encargado de esta gran obra de ingenieria de finales del siglo XVIII, que permitió a nuestros ciudadanos no depender de las épocas de sequía y responder al crecimiento demográfico. La Mariblanca representaba a la diosa Venus y coronaba la fuente de la Abundancia o la Beneficiencia.

La estatua estos días luce así, con un velo que deja traslucir su nívea figura y su serena mirada.

Los gatos vuelven a caminar por el tejado del gaztetxe Maravillas

Nunca entendí ese afán de las instituciones por controlar todos los aspectos de nuestras vidas. Lo que se escapa de su concepción del orden social en seguida es tomado como algo sospechoso. En mi ciudad un grupo de jóvenes, muchos de muy corta edad, han okupado el Palacio del Marqués de Rozalejo, en la plaza de la Navarrería, un lugar que yo siempre he conocido abandonado o en estado de semi ruina. Lo han bautizado con el nombre de gaztetxe Maravillas, en honor a la niña de Larraga que fue violada y asesinada durante el alzamiento franquista de 1936.

La okupación del inmueble ha resucitado el interés de las instituciones, y de repente ha pasado a ser uno de los edificios más importantes de la ciudad. Ayer, en una discutida decisión del Gobierno del Cambio, que ha caído en la trampa ideológica tendida por la oposición, las policías foral y nacional expulsaron con contundencia a los jóvenes que se habían apoderado del lugar. No contaban con que por la noche los chavales regresarían al palacio, y volverían a forzar la puerta precintada. Hoy por la mañana he visto a varios gatos caminando por los tejados de la casa del Mayorazgo de los Guendica.

Los gigantes más bonitos

_MG_8788.JPGSi preguntas a cualquiera en Navarra cuáles son los gigantes más bonitos, lo más probable es que te conteste que los de su localidad. En Estella nadie titubea a la hora de responder a esta pregunta. Para los estellicas sus gigantes son los más bonitos sin duda alguna. En este vídeo aparecen los 8 gigantes de la comparsa estellesa, cuatro de ellos fueron construidos en 1905, y los conocidos como “los nuevos” en 1988. Bailan la jota junto a los dantzaris de Ibai Ega, en una de sus coreografías más espectaculares.

Saquen sus rosarios

_MG_0697.JPGEn la foto, una frase escrita en una pared de Estella/Lizarra que denuncia la obsesión de la iglesia por inmiscuirse en la vida privada de las mujeres: “Saquen sus rosarios de nuestros ovarios”.

Ikurriña

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Los tiempos cambian, y nuevas tonalidades de piel van enriqueciendo nuestra antigua raza. Una dantzari sujeta la bandera del pueblo vasco durante las fiestas de Estella / Lizarra.

Carmen, no me creo nada

IMG_20171107_151112.jpgEsta fotografía la tomé sobre una señal de la calle del Carmen en el Casco Viejo de Iruñea. En medio aparece el Ojo de la providencia, también llamado Ojo que todo lo ve, Ojo panóptico o Delta luminoso, que representa la vigilancia de Dios sobre la humanidad.

Marcianos en Carlos III

Muchas veces, cuando camino por la avenida de Carlos III de Iruñea, me siento un marciano, y me pregunto si realmente pertenezco a esa misma ciudad que entra y sale de las tiendas con bolsas colgando por todos los lados. Hoy me he llegado a preocupar. Lejos de sentirme un marciano, los he llegado a ver en sus naves, volando por el hueco de cielo que se abre entre los edificios de la calle. Preocupado, he llamado al 112:

-Disculpen, pero es que Carlos III está plagado de naves de marcianos. ¿Pueden llamar a los servicios de operaciones especiales de la Policía Foral? -les he recomendado.

-¿Marcianos dice? Bien, no se preocupe, quédese en donde está, no se mueva que ya vamos -me han respondido desde el 112.

Al rato ha aparecido en el lugar una ambulancia de la Cruz Roja. He escuchado al señor con chaleco rojo que bajaba del vehículo preguntarle a una señora que teníamos al lado:

-¿Sabe usted dónde está el loco ese que ve marcianos?

(Las fotografías pertenecen a un espectáculo sanferminero de este año en el que se utilizaron globos gigantes).

Cómeme los huevos

IMG_20180703_073306[1].jpgEn la persiana negra de un conocido restaurante de la parte vieja de Iruñea he leído esta frase: “Cómeme los huevos”. Supongo que no habrá sido escrita por el propietario del negocio para animar a los clientes a consumir  platos preparados a base de este producto…

Itsasoa

_MG_9921.JPGDonostia siempre merece una visita, y si es para desconectar mirando al mar Cantábrico enfurecido aún más. Cuando contemplo este mar, siempre pienso que al otro lado del horizonte se encuentran las tierras de América. En esta costa vasca nació Juan Sebastián Elkano, el primer ser humano que dio la vuelta al mundo, en 1552, junto con otros 18 tripulantes de la nao Victoria. Él evidenció en la práctica que la tierra era redonda, y el emperador Carlos le otorgó un escudo en su honor con una bola del mundo y una leyenda en latín que decía: “Primus circumdedisti me” (“El primero que me dio la vuelta”).

La siguiente canción pertenece a un grupo de Iruñea que se llama Kerobia y que, es una pena, ya dejó de tocar. Se titula “Itsasoa”, el mar, y dice en euskera:

El mar tan lejano…

los sentimientos tan cercanos…

Hace tiempo que tú y yo no tomamos un café,

ayer no te vi en los últimos bares.

¿Te acuerdas de tus amigos, aunque sólo sea un poco?

Recibe un abrazo de mi parte e intenta sobrevivir.

Fuego amigo

_MG_8865.JPGEl de los fuegos artificiales es uno de los actos más familiares de nuestras fiestas. En Pamplona se utiliza la expresión “Vamos a ir a los fuegos” para acudir a la cita diaria durante los sanfermines. Este año se ha retrasado un cuarto de hora el lanzamiento por temas de seguridad aérea. La fotografía está tomada en la zona de la Vuelta del Castillo que da a Yanguas y Miranda.

Señal al revés

_MG_9396.JPGEl tema del mobiliario urbano, y más en concreto el de las señales o los rótulos, se ha convertido en una fijación enfermiza. En la confluencia de las calles Campana y San Saturnino de Pamplona, a la altura de la tienda de ropas de Sucesores de Ortega, me he topado con esta señal alrevés. No sé cuál es la razón por la que luce así, si es porque anuncia un trayecto al inframundo, o porque el portal de San Nicolás está patas arriba, o porque a algún graciosillo se le ha ocurrido esta pequeña maldad, o, lo que es peor todavía, porque un operario del ayuntamiento la ha colocado así por desidia o por alguna otra razón que no alcanzo a discernir.

Entre globos en San Saturnino

Esta imagen la encontré entre los balcones de un edificio de la calle San Saturnino durante los sanfermines. Varios extranjeros charlan animadamente rodeados de globos. Desconozco a qué vendedor ambulante se los habrían comprado, pero lo cierto es que le alegraron el día, y más teniendo en cuenta que los vendían a 5 euros cada uno.

Prohibido parar y estacionar

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He tenido que tirar del chivato de Google para adivinar qué significaba esta señal, no fuera a meter la pata con mi despiste congénito. Sabía que estaba relacionada con la prohibición de aparcar, o algo así. Pues bien, además de estacionar también prohíbe parar el vehículo.

Me gusta la decoración grafitera de la señal. No sé si la guardarán dentro de la plaza de toros. La suelo ver durante los sanfermines, en la parte del coso que da al parque de la Media Luna.

José Joaquín Arazuri y los manteros

_MG_8712_MG_8714Braulia y Toko Toko son los gigantes protagonistas del cartel anunciador de fiestas de San Fermín de este año. Son dos de los gigantes más queridos por la ciudadanía pamplonesa. Sus entrañables figuras surcan la ciudad y contemplan desde las alturas a los hombres y mujeres de su misma raza que venden sombreros y pulseras, o extienden la manta con bolsos o camisetas por el suelo, o que hacen trenzas en el cabello a quien así lo desee.

En la fotografía aparece una trenzadora que soporta a su hija a la espalda, junto a la escultura de uno de los grandes cronistas de la ciudad, José Joaquín Arazuri. Si el doctor pamplonés hubiese sido testigo del fenómeno de la afluencia de los vendedores africanos seguro que hubiera tomado buena nota en sus cuadernos. En sus investigaciones sobre nuestras fiestas ya hablaba de los buscavidas que a comienzos del siglo XX acudían a las fiestas de Pamplona: vendedores de cordones para el calzado, horchateras, pacharaneras, coqueros, vendedores del Calendario Zaragozano, cesteros, traperos, pajareros… Sigue leyendo

Encuentro nipón en San Fermín

_MG_9507.JPGDos turistas de origen japonés se fotografían con dos de los cabezudos más antiguos de Pamplona: el japonés y la japonesa. Estas figuras, cuyas cabezas pesan algo más de 14 kilogramos, fueron construidas hace 128 años. Al contrario de lo que ocurre con los kilikis que asustan a los txikis con las vergas, los cabezudos son pacíficos y se limitan a acompañar a los gigantes en sus paseos por la ciudad.

Homenaje a Mari Ganuza

_MG_9470.JPGLa comparsa de gigantes de Iruñea ha dedicado este precioso baile a Mari Ganuza, por sus 40 años de trabajo silencioso y abnegado. Durante estos años los gigantes y cabezudos han pasado de ser un entretenimiento de carácter local a sobrepasar las fronteras de nuestra ciudad. Es gracias a gente como Mari que los sanfermines son lo que son. Ahí va el vídeo que hemos grabado:

Amanece un nuevo día de San Fermín

_MG_9350.JPGProbablemente, los mejores momentos de los sanfermines se producen con la aurora, cuando el día amanece tras una jornada de parranda nocturna. En la foto, dos muchachos -probablemente extranjeros por la forma que se anudan la faja- charlan tranquilamente a las 8 de la mañana, con el majestuoso escenario del monte Ezkaba en el horizonte.