Cingando por la Navarrería

Quizás no haya sensación más placentera para alguien de esta ciudad como cruzar en bicicleta, en solitario y a toda velocidad, la plaza de la Navarrería, en el centro del barrio originario vascón, ajeno a ordenzanzas de movilidad y pijotadas de esa guisa.

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Tiempos oscuros

Es una pena que el tema vasco y el catalán sean la principal baza electoral de los partidos políticos españoles. El uso de esta artillería mediática y política por parte de partidos de ámbito estatal quizás sirva para ganar elecciones generales, pero llevan consigo la desafección de la población de estas dos comunidades históricas. Son medidas a corto plazo que no buscan solucionar los problemas, sino esconder otros más graves y cosechar el voto a través de la adrenalina sentimental.

Poca gente en España se inmuta cuando se mete en prisión a un grupo de chavales como los de Altsasu y se les condena a penas superiores a casos de homicidio por una simple pelea de bar. Casi nadie mueve un dedo cuando el Estado emplea toda su fuerza represiva para apagar movilizaciones de resistencia pacífica y se encarcela al gobierno catalán por utilizar vías completamente democráticas. Estas decisiones servirán para captar votos en el caladero español, pero conllevan una erosión tremenda del sistema democrático. Vienen tiempos oscuros.

La fotografía está tomada en una puerta del Casco Viejo de Iruñea.

Desde la Magdalena

Esta fotografía de la catedral de Iruñea está tomada desde las huertas de la Magdalena, en un domingo soleado con intermitencias, de esos que amenazan tormenta. Las lechugas que se alinean a las orillas del río Arga, verdes y moradas, son de los últimos vestigios de la otrora importante actividad agrícola de la fértil capital navarra.

Diógenes lo hizo antes

Un vecino de Pamplona con Síndrome de Diógenes se ha hecho famoso estos días por las imágenes sobre la acumulación de basura en su piso y en su terraza. Los vecinos lo han denunciado por los malos olores y la presencia de mosquitos. Finalmente, acuciados por el eco informativo que ha suscitado, su familia y el ayuntamiento han procedido a vaciar el piso por los peligros que entrañaba y por razones de salud pública.

Cuando leo la definición del síndrome de Diógenes (un trastorno del comportamiento que se caracteriza por el total abandono personal y social, así como por el aislamiento voluntario en el propio hogar y la acumulación en él de grandes cantidades de basura y desperdicios domésticos), pienso que en nuestro mundo todos estamos aquejados en una medida u otra de esta enfermedad, y que el caso de este hombre es la punta de este iceberg llamado capitalismo.

Alguien había escrito la frase de la fotografía en uno de los bancos de piedra de la trasera de Unzu, en Iruñea. Diógenes “el cínico” fue un filósofo de la antigua Grecia, que optó por la extrema pobreza como modo de vida virtuoso. Se dice que vivió dentro de una tinaja, y que sus únicas pertenencias eran un manto, un zurrón, un báculo y un cuenco.

Un guiño a Ecuador

Estos días no paro de pensar en Ecuador, en la represión que estarán soportando los indígenas que se han levantado contra las medidas económicas de Lenin Moreno. El Fondo Monetario Internacional ha obligado al presidente latinoamericano a estrujar la economía para poder otorgarle más créditos, y estas reformas, como viene siendo habitual por parte de esta institución, han golpeado a los estratos menos pudientes de la sociedad. Es por ello que los indígenas han marchado a Quito para exigir al presidente que reconsidere el timón que le ha dado a la política del país, engañando la confianza de quienes le votaron en las últimas elecciones.

No es la primera vez que el pueblo indígena se levanta y derroca a un presidente. Moreno, por si acaso, se ha refugiado en la barricada del Guayaquil mestizo, arropado por las clases más poderosas, a la espera de que capee el temporal. Durante estos días mi corazón está con los shuar, los kichwa, los afros o los achuar que se entrentan con piedras a las arremetidas de sus hermanos vestidos con trajes antidisturbios y que están a sueldo de aquellos que no van a sufrir los recortes.

El vídeo que ilustra esta entrada lo realicé a base de fotografías que tomé de indígenas y afroecuatorianos de la provincia amazónica de Sucumbíos. Ellos y ellas me hicieron sentir como un hermano más y me brindaron una pequeña parte de la gran riqueza cultural que conservan. Aparecen sionas, siekopais, cofanes, afros, shuar y kichwas. La música pertenece al grupo angoleño Conga.

Telaraña en otoño

El otoño se cuela por nuestra tierra. Por las mañanas, la escarcha cubre de humedad los prados y, también, las telarañas, como esta que he encontrado por los caminos de Atarrabia. Las gotas de agua son como perlas colgando de un fabuloso collar.

La manzana más apetitosa

Le tienen muchas ganas a la manzana de Autobuses. Es un proceso muy conocido, primero se degrada el lugar sin practicar actuaciones de ningún tipo, y después se pega el pelotazo urbanístico. Desde hace muchos años, la antigua estación de autobuses de Iruñea está en el punto de mira de los grupos de poder de nuestra ciudad, para fines especulativos, muy al estilo de la alfombra roja que se le brindó al vecino Corte Inglés. Siguiendo las intenciones frustradas de sus predecesores Alfredo Jaime y Yolanda Barcina, el nuevo alcalde ha anunciado que “nuestra idea es que acabe derribada y que sea un edificio emblemático y atractivo para el centro”, para “hacer esquí”, “jugar a bolos” o “ver cine”. Con sus declaraciones, el regidor intenta restar valor patrimonial a esta obra construida en 1934, que recibió el premio nacional de arquitectura, y que, hasta que fue reemplazada por la nueva estación de Barcina, sobredimensionada para una ciudad como Iruñea, desempeño su tarea con gran efectividad. Sus instalaciones interiores son parte del mobiliario histórico y simbólico de nuestra ciudad.

Contrasta, y mucho , la diferencia de trato del alcalde hacia otros edificios históricos. En cuanto pisó la moqueta de la alcaldía se apresuró a anunciar a bombo y platillo que no contemplaba el derribo del monumento a los Caídos que corona la Avenida de Carlos III. Para justificar la defensa acérrima de este edificio de gustoso gusto erigido en honor a los vencedores de la guerra civil, el alcalde señaló que se trataba de una obra de “valor histórico y arquitectónico”, y que había que “conservar nuestro patrimonio e integrar el monumento en la sociedad actual y mirando sobre todo al futuro”.

Coche de munipas

Aquí, otro ejemplo de fotografía movida. Un coche de municipales sube la cuesta de Labrit de Iruñea, mientras el fondo permanece estático. Son los juegos que nos permite la velocidad de obturación.

Foto movida

No sé por qué pero algunas fotografías movidas tienen un encanto especial. En la imagen, un ciclista rodea la plaza de toros de Pamplona antes de aventurarse por la Estafeta. Cuando el sol se esconde, a estas alturas del año, ya se hace necesaria la chaqueta.

Surf callejero

Estos dibujos en los que las olas son el elemento principal, los encontré callejeando por el casco antiguo de Tarragona, lugar que siempre depara alguna grata sorpresa.

En la catedral

Ya he contado en alguna ocasión que por alguna casualidad extraña muchas veces acabo recalando en la catedral de mi ciudad, Pamplona. Esta fotografía que tomé en su interior me gusta porque parece estar sacada en blanco y negro o, mejor dicho, en tonos sepia. La figura de la señora con su bolso también se me hace evocadora.

3 horas

Tres horas, ese es el lapso que dista entre estas dos imágenes. El tiempo que me costó dar el piri por el Casco Viejo, sin ir más lejos. Me pareció leer en una ocasión que lo que ahora es una gasolinera en tiempos fue la oficina de turismo de Iruñea, en la cuesta de Beloso, a la entrada de la ciudad.

Niño de rojo por el bar Lacalle

En donde ahora se puede leer bar Aitzina, en medio de la calle Jarauta, se situó durante los años 80 el bar Lacalle, un local muy conocido de los años de plomo de la ciudad, en donde se reunía un público joven de tendencia abertzale, y en el que se bailaba punk, rock, ska o reggae de la mano de grupos como La Polla, Kortatu, Zarama, Cicatriz, Baldinbada o Barricada. Su fundador, Joxe Lacalle, más tarde se dedicaría al periodismo gráfico en el periódico Egin. Sus fotos son testimonio de esos tiempos que nos tocaron vivir en una pequeña ciudad como la nuestra.

Iñigo Muguruza, integrante de muchas de aquellas bandas (Kortatu, Negu Gorriak…), acaba de fallecer con cincuentaypocos años, tras una larga enfermedad. Una de aquellas formaciones en las que participó fue Delirium Tremens. En internet he encontrado una versión actual de su canción Boga Boga en la que participa el cantante de Delirium, Andoni, con su particular voz. Sirva de homenaje. Bidai on.

Puertas con arte

Hay puertas en el Casco Antiguo de Iruñea que muestran expresiones de arte tan abigarradas y coloridas como la presente. Se trata de un arte efímero que jamás será publicado y que desaparecerá conforme ha ido brotando.

La barra de pan

En mi pueblo, que se cayera una miga de pan al suelo se consideraba una especie de sacrilegio. E ir a comprar la barra de pan era una de las tareas más importantes que teníamos que cumplir a lo largo del día. Sonaba a lo lejos el claxon de la furgoneta del panadero, y había que preparar la cartera de cierre metálico y la bolsa que expresamente se utilizaba para conservar este bien de primera necesidad, y descender corriendo por las empinadas calles del pueblo para juntarse con los pocos vecinos que aún se resistían al imán de la emigración hacia las ciudades. Aún sigo sintiendo que ir a comprar el pan es una de esas rutinas que me atan a esto que es la tierra, que marcan el paso de mis años, que me hacen reflejarme con la cara cansada y el cabello despeinado ante cualquier cristalera.

Las fotos, con tonalidades apagadas y cobrizas, están tomadas en ese bello pueblo de la Cuenca del Barberá (Tarragona) que es Montblanch.

Dios y los migrantes

Hay lugares que siempre he querido visitar desde txikito. Algunos los he llegado a ver de primera mano, y otros siguen inexplorados. A la velocidad que fluye esto que es la vida no sé si me dará tiempo a conorcer todos. Cabezón de la sal era uno de estos lugares. Y lo único que me reclamaba su visita era la peculiaridad y sonoridad de su nombre. Nada más profundo que eso, el nombre de la localidad: Cabezón de la sal. El otro día tuve la ocasión de pasar por allá. Me encontré esta frase escrita en una pared en frente de la entrada de la iglesia de San Martín.

Paseos tras la tormenta

Tras la tormenta, los pamplonicas (ya sé que no se escribe así, pero es así como nos reconocemos) asomamos lentamente nuestras antenas de caracoles, para salir a inspeccionar la ciudad. Si a la soledad de las calles le sumamos el placer que provocan las tormentas de verano, ya tenemos la excusa perfecta para dar un garbeo.

Las piscinas del Edificio Singular

Los gigas de memoria que te regalan por una cuenta gratuita de wordpress van llegando a su final. Mirando de reojo a esta realidad de mediana inminencia, sigo dando paseos por la ciudad y mis circunstancias, y publicándolas en este blog.

En esta salida he aprovechado para entrar dentro del Edificio Singular de Iruñea, que ha sido una construcción que siempre me ha llamado la atención por su magnificiencia. Es como un enorme peñasco que se asoma al final de la Avenida de Catalina de Foix , y que domina toda la vuelta del Castillo, por delante, y el Casco Antiguo de la ciudad por detrás. Mide más de 60 metros, que es mucho para una ciudad sin grandes alturas como Iruñea, hasta el punto de que es el edificio más alto de toda la urbe. Me da la impresión que su presencia no ha perdido un apice de modernidad. Fue construido a primeros de los 70, por un estudio de arquitectura madrileño, encabezado por Manuel Jaén Albaitero y su hijo, Manuel Jaén de Zulueta, y Miguel Ángel Ruiz Larrea y Luis Lozano Giménez, además del navarro Javier Guibert.

Recuerdo que cuando éramos txikitos hicimos alguna incursión estival a los ascensores del Edificio Singular, y pulsamos el botón del piso nº 18, para ver si conseguíamos ver las piscinas que debían tener en la azotea.

Puntos de vista diferentes

En una de estas tardes de agosto en el parque de la Media Luna, tres mujeres dirigen sus miradas hacia las huertas de la Rotxapea, mientras sus tres perros se fijan en otro horizonte. Manejan diferentes puntos de vista.

Dientes en el asfalto

Como le ocurre a la dentadura humana, los bolardos plantados en esa encía negra que es el asfalto también sufren del paso de los años. Estos bolardos en particular crecen como perretxikos en el parque de Vista Bella, en Iruñea. Siempre me ha llamado la atención la irregularidad de sus trazas.

Viernes de Gigantes en Estella

El viernes de Gigantes, el día que comienzan las fiestas de Lizarra, es el día de parranda por excelencia. Los estellicas salen a las calles y el ambiente salpica todas las esquinas. En este reportaje gráfico aparecen algunas de las fotografías que pude hacer este día, los ratos que mi hijo dejaba de incordiarme.

Moscas sobre Diputación

En la fachada de la Diputación de Navarra todavía son visibles las marcas del ataque que recibió el 11 de noviembre de 1937 de mano de aviones republicanos. Pamplona era una de las capitales principales del alzamiento franquista, domicilio de uno de sus grandes instigadores, el general Emilio Mola, y el mismo dictador Franco acababa de visitarla para otorgar a Navarra la Cruz laureada de San Fernando. Los aviones que atacaron Pamplona eran de diseño soviético, y los republicanos los conocían como “moscas”, mientras para los golpistas eran “ratas”. Estos cazas soviéticos desempeñaron un papel importante durante la Batalla de Madrid, en la que se enfrentaron a los aviones de la Legión Cóndor alemana y a los cazas italianos.

Morreo en el paraguas

Una pareja se besa apasionadamente bajo el paraguas del Bosquecillo, durante un día nublado de agosto. Muchos edificios de Pamplona llevan la rúbrica de Víctor Eusa, tal es el caso de este que alberga los baños públicos del parque del Bosquecillo, y que fue construido durante la Guerra Civil. La gente lo llama popularmente “el paraguas”, haciendo alusión a su forma. De unas décadas más tarde es el aledaño Hotel Tres Reyes, que, en uno de los pelotazos urbanísticos de los 60, se comió gran parte del parque más antiguo y simbólico de la ciudad.

Palomas pamplonesas de Juevintxo

Existe por aquí desde hace unos años la costumbre de celebrar el “Juevintxo”, en el que los días jueves se reparte un pintxo junto a la cerveza o la consumición a un precio más barato en los bares del Casco Viejo. Es una cita que se ha hecho popular entre los pamplonicas. La ciudadanía se socializa y se mira y se repasa y se habla y se critica, y se bebe y se come hasta horas tempranas, porque mañana hay que fichar en el trabajo. Yo no he ido todavía. Lo que sí que he visto es cómo los viernes por la mañana las palomas domésticas rastrean entre los adoquines en busca de restos de fritos de gamba o de tortilla de patata.

En mantenimiento

Este blog y los orgullosos y humillados precarios siempre estamos en modo de “mantenimiento”. Este paradógico cartel lo encontré en Barañáin.

Comemos basura

En vez de repartirla en sacos marrones de pienso, nos sirven la comida dentro de envoltorios atractivos, para engañarnos sobre su origen. Este mural lo encontré en Atarrabia, pueblo de la comarca de Pamplona, y se creó tomando como base principal los plásticos y desperdicios encontrados en el curso del río Ultzama.

La bella y la bestia

Su hermosa nariz, sus cejas pobladas, su mirada penetrante, sus rasgos angulosos y el gesto malhumorado de sus labios hacen del Caravinagre uno de los kilikis más temidos por los txikis de Iruñea. De hecho, su nombre hace mención a su supuesto carácter agrio y áspero. En la imagen, una niña acaricia su cara, mientras él le devuelve una de sus desconcertantes miradas.

Parque de la Insumisión

No sé cuánto tiempo tardará el actual alcalde de derechas de Iruñea en cambiar el nombre al Parque de la Insumisión, que se levanta sobre las ruinas de esa misma cárcel de Pamplona que acogió a centenares de jóvenes navarros presos por negarse a hacer el servicio militar y plantar cara al Ejército. Le escueza a quien le escueza, Navarra fue desde el principio el epicentro de la lucha por la objeción de conciencia en el Estado, con un movimiento asambleario y horizontal que no fue capitalizado por ningún partido.

Un malote y su perrito en la Tejería

En un locutorio de la calle Tejería de Iruñea, un mozo que al pasar a su vera me ha lanzado una mirada de malote ojea su móvil, mientras su pequeño perro de raza Yorkshire Terrier le cubre las espaldas.

El hospital de los indianos

Recuerdo de pequeño cuando enfermábamos que nos amenazaban con “llevarnos a las escalericas”, en referencia a las escaleras de caracol características del Hospital de Navarra.

Los terrenos que hoy ocupa el centro sanitario eran conocidos como los del Hospital de Barañáin, ya que pertenecían a dicho municipio cuando fueron donados por Concepción Benítez a finales del siglo XIX. Esta muestra de filantropía fue posible gracias a la inmensa cantidad de dinero que amasó la familia de su marido, Nicanor Beistegi, en México. La caída del emperador Maximiliano, fusilado por los liberales republicanos encabezados por Benito Juárez, provocó el exilio de muchos indianos del país azteca, y entre ellos los pertenecientes a la familia Beistegi, de origen guipuzcoano.

Entre las construcciones del entorno destaca la capilla, que fue proyectada por el arquitecto bilbaíno Enrique Epalza y que es una mezcla de los estilos neorrománico y neobizantino. El hospital en Pamplona siguió el modelo de otros recintos europeos, con pabellones rodeados por jardines y zonas espaciosas y luminosas.

Derecho de voto para los perros

Una pegatina curiosa que he encontrado en una bajante de lluvia del casco viejo iruindarra. No sé quién es su autor ni si se ha escrito con ánimo irónico o qué, pero en ella se defiende el voto para los perros.

Explosíon festiva

Me gusta esta fotografía en la que un chorro de sangría dibuja una especie de estela sobre esta pareja que, en el chupinazo, recién se abre a la fiesta, y a la vida.

¡A por los manteros de Carlos III!

Es un tema complicado que puede generar afirmaciones simplistas. Pero me parece tan abrumador lo que estoy viendo en Pamplona, que me siento en la obligación de reflejarlo en algún soporte. Son escenas que no puedo borrar de mi cabeza, y que se están repitiendo con bastante asiduidad durante este comienzo de sanfermines. Negros escondiéndose con sus enormes fardos de plástico entre los coches, mientras policías de diferente tipo, especialmente municipales, patrullan en grupo o en sus vehículos por los lugares donde solían situarse para vender, y especialmente por la Avenida de Carlos III. Les amenazan con la confiscación de todos los productos que cargan, y que son su principal sustento.

Es innegable que su presencia cada vez era mayor, y que había que tomar alguna medida para que la situación no acabara por desbordarse. Pero de ahí a prohibir por completo la venta ambulante, a negarles el derecho a ganarse el pan, me parece que hay un salto muy grande y peligroso. El anterior alcalde los trató con mayor humanidad, y por lo general hizo la vista gorda, lo que generó multitud de protestas por parte de amplios sectores de derechas, que tomaron este tema como una de las banderas de cara a “recuperar y limpiar” las fiestas para la “gente normal”. Reconozco que no es un tema de fácil solución, pero borrarlo sin buscar otras soluciones intermedias me parece un error. Muchos de los vendedores ambulantes que recorren estos días temerosos la ciudad carecen de papeles y, por consiguiente, del derecho a trabajar. Ese fardo que cargan, la diferencia de lo que pagan por lo que venden, es el único sueldo al que tienen acceso.

Sé que el nuevo alcalde nació en Montevideo (Uruguay) y que a los cuatro años se vino a vivir a Pamplona, como muchos de los que nos hemos afincado aquí. No sé si residió en ese país latinoamericano porque sus padres debieron emigrar allá para ganarse la vida. Si así fuera, estaría bien que echase la vista atrás y mostrara un mínimo de empatía hacia estas gentes. Porque la emigración es imparable, y las prohibiciones y la represión, como suele ocurrir, no van a traer más que sufrimiento y dolor, ese mismo que transmiten estos días los grandes ojos oscuros de los manteros. Un excelente presidente y estadista también uruguayo, José Múgica, declaró en alguna ocasión que el futuro de Europa es de color moreno. Deberíamos abordar los nuevos tiempos, y no esconderlos bajo el felpudo de la fiesta.

Los cerebritos del nogal

Por la similitud del fruto del nogal con el cerebro humano, no son pocas las personas que desde tiempos remotos han hablado de las propiedades beneficiosas de las nueces para la mente humana. Dicen que el nogal fue introducido desde Oriente Medio antes incluso de que se produjeran las invasiones romanas. Su figura es inconfundible y bella a la vez. Aquí, un ejemplar de nogal que crece entre los campos de secano de Ardanaz, en Navarra.

Compra y calla

Ahora que llegan las rebajas de verano, me ha apetecido rescatar esta frase que encontré en una ciudad catalana, que anima a comprar y a permanecer callados mientras asistimos a la destrucción de los recursos naturales del planeta. El apetito consumista que nos ha inoculado el capitalismo hace que en ocasiones se pierda la esperanza en la especie humana, que se muestra incapaz de frenar esta vorágine bulímica. Estamos depredando y consumiendo el planeta a cucharadas llenas, y quien más y quien menos participa en esta orgía de autodestrucción.

Y un gato

Por el rectángulo de una gatera, un gato callejero de aspecto atigrado asoma tímidamente su hocico y su patita blanca.

Pamploneses comiendo churros mientras ejecutaban a republicanos

Cualquiera que transite por la Puerta del Socorro, en la Ciudadela, pensará que se encuentra frente a un lugar bucólico y bello de la capital pamplonesa, sin ninguna connotación negativa. Ni se le pasará por la cabeza que estas piedras están teñidas de sangre, de la sangre de los ciudadanos que llevaban presos en el 36 los piquetes falangistas y tradicionalistas de la sublevación fascista. Apenas una pequeña placa semi escondida recuerda a los cientos de pamploneses que fusilaron en este lugar por el mero hecho de abrazar las ideas republicanas.

Para muchos de los pamploneses de entonces estos fusilamientos eran una suerte de espectáculo circense, en los que incluso los churreros se acercaban para vender sus productos a primeras horas de la mañana. Marino Ayerra, cura de Altsasu y autor del imprescindible libro “No me avergoncé del Evangelio”, relata así estos acontecimientos: “Todos los días por la mañana podían verse personas piadosas que, antes o después de comulgar, acudían a la Vuelta del Castillo a presenciar ejecuciones de los “rojos” que se hacían públicamente. Ciertas monjitas de Pamplona enviaban a sus fámulas a presenciar las ejecuciones de los “malos”. Las fámulas volvían comentando lo valiente que había estado el uno, lo cobarde que había estado el otro”

Cruzando el Arga

Este puente sobre el que pasan dos niños en patinete sustituye a las famosas Pasarelas del Arga que inmortalizó el gran cineasta navarro Montxo Armendariz en Secretos del Corazón. Estas pasarelas consistían en varios bloques de hormigón que cruzaban el río, y sobre los que se colocaban tablas de madera que frecuentemente eran arrastradas por la fuerza que traía el río Arga desde su nacimiento en Quinto Real. Servían de vía de comunicación entre los vecinos de la Magdalena y los de Burlada o Villava. A principios del siglo XXI fueron sustituidas por el puente que aparece en las imágenes, que, en cierta medida, imita la dificultad que entrañaba el paso del río.

Mosaicos romanos de la Ribera en Pamplona

En el Museo de Navarra se encuentran los mosaicos de la Villa Romana de Ramalete, situada entre Tudela y la localidad ribera de Castejón. Sus restos fueron excavados en 1946 y descubrieron unos hermosos mosaicos en los que destacaban los motivos vegetales y geométricos. Al parecer las excavaciones fueron parciales y gran parte del terreno todavía sigue sin estudiar.

De Plaza Arriba a Plaza Abajo

Estas escaleras comunican la Plaza de Arriba (conocida antiguamente como Plaza de las Frutas y hoy Plaza Consistorial) con la Plaza de Abajo, lugar en el que se encontraba el Pósito municipal, que abastecía de pan a toda la ciudad. Estas instalaciones fueron pasto de las llamas al poco tiempo de su inauguración y, a finales del siglo XIX, sobre sus cenizas se levantó el mercado de Santo Domingo, el más antiguo de Iruñea, en el que los vecinos de la Rotxapea y de otros lugares de Navarra vendían sus productos a los pamploneses.

Jazar, un laboratorio de creación libre en Iruñea

Pasaba por la Avenida de Arostegi, en Etxabakoiz, cuando decidí entrar a conocer las instalaciones de un proyecto bien interesante bautizado como Jazar, y que fue promovido por colectivos y artistas de la comarca pamplonesa que deseaban establecerse en un lugar en donde poder desarrollar sus habilidades artísticas. Me llama la atención el hecho de que no sea un centro impulsado -y manejado- por los poderes políticos y financieros de la comunidad, sino autogestionado por sus socios y socias que pagan un canon mensual por hacer uso de sus espacios. En su interior se reúnen txalapartaris, estudiantes de artes plásticas, cocineros, bailarines de danzas orientales, skates… Si alguien no lo conoce, le invito a que se pase a echar un vistazo por este laboratorio de creación artística, que ocupa las antiguas aulas de la ikastola de Jaso.

La felicidad es una posibilidad

Esta frase, “La felicidad es una posibilidad”, estaba impresa con esprai en una pared de la calle principal de Atarrabia. Franz Kafka decía que existía la posibilidad de la felicidad perfecta: Creer en el elemento indestructible dentro de uno y no esforzarse en ello. 

Gotitas golpeando en la ventana

A veces resulta muy complicado encontrar un destello de arte entre tanto cubo de hormigón, de vidrio y de PVC. Pero si tú no das con él, es el arte el que viene a buscarte, como estas gotas primaverales que golpean en mi ventana para desearme los buenos días en este día de primavera.

Los artistas de circo de Lorenzo Aguirre

Esta hermosa pintura de 1934 que retrata a un grupo de artistas de circo cuelga sobre una de las paredes del Museo de Navarra. Fue obra del artista pamplonés Lorenzo Aguirre, que a muy temprana edad marchó a vivir a Alicante, ciudad en la que residió hasta que los avatares de la guerra le obligaron a huir a Francia. Con la invasión nazi de Francia se vio en la tesitura de regresar a España, en donde fue ejecutado por garrote vil acusado de “auxilio a la rebelión”. Desde 2013 una plaza del barrio alicantino de Rabassa honra su nombre.

Berridos, arritmia, afonías

Esto es lo que ha escrito en una puerta aquel poeta o poetisa que actúa por los lugares escondidos de la ciudad de Estella, como es el caso de la Calleja del Chapitel, en el barrio de San Miguel, aquella que va desde la calle Zapatería hasta el río Ega.

Etxabakoiz, el barrio que fue pueblo

En 1953, uno de los pequeños pueblos que rodeaban la Comarca de Pamplona, Etxabakoiz (Casa solitaria en euskera), decidió por referéndum integrarse como un barrio más de la capital navarra, en la creencia falsa de que iban a recibir un trato mejor al que obtenían dentro de la Cendea de Cizur. Los empresarios de la zona se posicionaron en contra, al igual que la propia Cendea. Pero el proceso se fraguó, y la emigración andaluza y extremeña, así como la procedente de otros pueblos de la provincia multiplicaron rápidamente la población de este enclave. Hoy, paseando por sus calles, alegra la vista contemplar como sus habitantes conservan aún la vida social que va desapareciendo de las ciudades: niños que juegan con sus bicicletas con el barrio entero como pista de juego, familias que charlan y discuten en las calles, gorriones que revolotean sobre las cabezas de los jubilados que miran hacia las chimeneas de Inquinasa…

Esclavos de lo ordinario

En la sede de la Asociación Navarra de Fotografía he encontrado esta frase del fotógrafo Peter Lindbergh (1944, Polonia), en la que anima a los aficionados a la plasmación de imágenes a salirse del camino marcado: “Sé atrevido, sé diferente, sé poco práctico, sé cualquier cosa que asegure tu objetivo y tu visión imaginativa frente a los jugadores seguros, las criaturas comunes, los esclavos de lo ordinario”.

Esta es la página web del autor de la cita: http://www.peterlindbergh.net/

Un voltio por la Mila

Arrosadia o La Milagrosa siempre ha sido un barrio de acogida de emigrantes. Es un barrio popular, construido de forma anárquica y abandonado por las instituciones. En la actualidad llama la atención la abundante presencia de la colonia latinoamericana. El lugar es conocido también como “El Mochuelo”, en honor a un guerrillero liberal que actuó durante las guerras carlistas y cuya casa estaba situada en las inmediaciones del río El Sádar. Hasta ahí nos hemos trasladado a dar una pequeña vuelta y salir de los recorridos habituales por el centro histórico.

No me comas la cabeza

“Comeme el coño, no la cabeza” ha escrito alguna mujer en una de las paredes del Casco Viejo de nuestra ciudad. Acto seguido me he imaginado al típico plasta drogado hasta las cejas, comiéndole la cabeza a una chica en un bar después de una noche de gaupasa. Me he acordado irremediablemente de la canción “Canto a lefa” de King Putreak & The Vientre, entonada junto al Lichis de la Cabra Mecánica, aunque en este caso quien suelta las estrofas es un hombre.

El móvil en la mano

Cada vez resulta más complicado encontrar a viandantes ajenos a la tiranía del móvil. Este instrumento se ha convertido en una suerte de apósito que todos llevamos imantado a la mano, y la hipnosis que crean las pantallas producen un mundo artificial y falso, que nos impide centrarnos en el latido real de la ciudad. La fotografía está tomada en la Calle Mayor de Iruñea.

Me derrito como el Ártico

“El Ártico se derrite y yo también” ha escrito algún ocurrente escritor callejero en las persianas traseras de los extintos almacenes Unzu, en Iruñea. El color azul de la pared invita a imaginarnos un iceberg acosado por los mortíferos rayos de sol.

Aprieta el gatillo

Hay fotografías que siempre he deseado realizar, pero nunca llega el momento propicio para pulsar el botón; me acabo aburriendo y me largo. Una de ellas se encuentra en estas escaleras del Palacio del Condestable de Iruñea. El otro día, al fin, se juntaron las constelaciones y pude capturarla. Un señor con sombrero comenzó a subir las escaleras y mi dedo índice apretó el gatillo.

Coronas de flores como salvavidas

Europa ha sido el continente que más emigrantes ha exportado a lo largo de la historia. Cuando ocurre el fenómeno inverso, así es como recibimos a quienes arriesgan sus vidas a través del mar Mediterráneo. El gobierno socialista, incluso, impide a los barcos de rescate (Open Arms, Aita Mari) partir en su ayuda. El cartel lo encontré en una pared del casco antiguo de Iruñea.

Otra fábrica engullida

En el año 2013 dejó de salir humo de las chimeneas de la fábrica de Huici-Leidán en Olaz, tras casi medio siglo de historia. A las orillas del río Arga, en su interior se fabricaba almidón de trigo para las empresas papeleras o cerveceras. La llegada del almidón de maíz mermó su productividad, y diversos factores como inundaciones o incendios precipitaron su cierre definitivo y el despido de toda la plantilla. Para nuestras autoridades, el legado industrial no merece ninguna conservación. Finalmente, la fuerza de la naturaleza y el pillaje de los visitantes y grafiteros acabará por engullir esta construcción emblemática de Eguesibar.

Almorranas garrapiñadas

El humor asoma por las calles de nuestras ciudades. Esta frase en concreto la encontré en la puerta de un garaje de la calle Navarrería de Estella:

-¿Eres diabética, verdad?

-Sí, ¿Cómo lo sabes?

-Porque tienes las almorranas garrapiñadas.

Txantxangorria naiz

Seguro que este petirrojo del valle de la Ultzama (txantxangorria en euskera), con el plumaje mojado por la tormenta, habrá pensado al verme: “¡Ya me dejará el pesado ese comer la lombriz en paz!

Un tango en el Arga

Paseaba por Uharte, por un camino que bordea el cauce del río Arga. Vi a estos dos árboles y me sentí ante un par de bailarines de Tango, disfrutando a cámara lenta del frenesí de sensualidad que proporciona este baile. Lo del cabezazo que me di contra otro árbol acaeció segundos después. Definitivamente, mi forma de bailar el tango es un poco más ruda que la de los porteños.

Nuevo sistema

En un pueblo de la comarca de Pamplona encontré este rótulo a la entrada de una casa. La frase pretendía disuadir al futuro ladrón con consecuencias imprevisibles, si por un casual se le ocurría saltar la verja. Me imagino al hipotético ladrón delante de la advertencia, con la mano en la barbilla y preguntándose sobre las carácterísticas de ese nuevo sistema.

Abarrotsa

Abarrots significa en euskera algo así como”sonido de rama”. Es la palabra que designa el roce del viento entre los árboles. Desconozco si en castellano existe alguna palabra para referirse a este fenómeno de la naturaleza. En el vídeo se puede ver y escuchar la abarrotsa que mantienen estos castaños y helechos de la zona de Eugi.

Todas me miran

El Casco Viejo es probablemente el barrio más vigilado de toda Iruñea. Y se trata de una vigilancia silenciosa e invisible, posible gracias a una tupida red de cámaras que cubren cada una de sus calles y txokos. Se colocaron con la excusa de la kale borroka y los disturbios, y pasada esa época nadie se ha planteado su desaparición, ni blancos ni rojos. Lo triste, me temo, es que a la mayor parte de la población le va el rollo de sentirse vigilada: -Total, si no has hecho nada malo, ¿qué mas da que estén las cámaras?

Me ha venido a la cabeza lo de la videovigilancia al ver esta composición en la esquina de la calle Descalzos con Jarauta. Parece la figura de un sheriff vigilando la entrada al chino.

Unos rayicos de sol

Pocas sensaciones se me antojan más placenteras durante los días fríos. Una mujer aprovecha para leer mientras recibe una prolongada dosis de energía solar, apoyada en la caseta de Cordeleros, en el entorno del Redín de Iruñea. La cruz que corona esta construcción de piedra sobre la que descansa su espalda hace pensar a muchos pamploneses que se trata de una ermita, pero al parecer sus usos han estado históricamente bastante alejados de lo religioso.

Coquetterie

Me quedo maravillado al contemplar a una señora mayor preparándose para salir. Es como una ceremonia: Cómo desdobla las ropas que tiene ordenadas con mimo en los armarios, cómo se pinta la cara, cómo llena y vacía su bolso antes de salir, cómo se dispone a enfrentar con dignidad un nuevo día.

La fotografía está tomada en el Casco Antiguo de Iruñea.

Bendeciré

Muchas casas de pueblos navarros lucen en sus puertas estas placas de metal esmaltado, en honor al Sagrado Corazón de Jesús. Servían para indicar el carácter católico del hogar durante los convulsos años de comienzos del siglo XX y quizás también como amuleto. Frecuentemente estaban acompañados dentro de la casa por una figura de Jesús sentado en un trono.

Durante la Guerra Civil muchos soldados del bando sublevado llevaban cosida entre sus ropas una imagen del corazón en fieltro, y la denominaban “detente”, ya que pensaban que podía detener las balas del enemigo.

En los pueblos del norte de Navarra se encuentran estas placas también escritas en euskera, como esta de Lantz, en la que dice que “Bendeciré las casas en las que colocan y honran la imagen de mi corazón. Las personas que propaguen esta devoción tendrán escrito su nombre en mi corazón, y jamás será borrado de él.”.

En mi fototeca dispongo de decenas de fotografías de placas similares. Se trata de otra obsesión fotográfica más.

Luces sobre la vieja Lizarra

De repente ha oscurecido. Caminamos en ese intervalo que va desde las 7 hasta las 8 y pico de la tarde, justo antes de que echen las persianas los negocios de la ciudad. Me gusta esta serie de fotografías porque tienen de común denominador la oscuridad, primero, y el escenario que crean los haces de luz reflejados por las bombillas en las calles de Estella, después.

El sol se esconde por Badostáin

Una tarde cualquiera de esta primavera que viene adelantada paseaba desde Ardanaz a Badostáin, cuando el sol reflejaba sus últimos fuegos sobre las telarañas que hemos ideado los seres humanos para transportar la energía y poder vivir siempre de día.

Sólo tengo una bicicleta

Cuando leí alguna de las siguientes estrofas que Rafael Alberti dedicó a la bicicleta, me sentí totalmente reflejado, y feliz de que así fuera, mi vida, entre los adoquines grises de la calle del Carmen de Iruñea, camino a los 50:

“A los cincuenta años, hoy, tengo una bicicleta.
Muchos tienen un yate
y muchos más un automóvil
y hay muchos que también tienen ya un avión.
Pero yo,
a mis cincuenta años justos, tengo sólo una bicicleta.

He escrito y publicado innumerables versos.
Casi todos hablan del mar
y también de los bosques, los ángeles y las llanuras.
He cantado las guerras justificadas,
la paz y las revoluciones.
Ahora soy nada más que un desterrado.
Y a miles de kilómetros de mi hermoso país,
con una pipa curva entre los labios,
un cuadernillo de hojas blancas y un lápiz
corro en mi bicicleta por los bosques urbanos,
por los caminos ruidosos y calles asfaltadas
y me detengo siempre junto a un río,
a ver cómo se acuesta la tarde y con la noche
se le pierden al agua las primeras estrellas”.

Una charca camino a Badostáin

Dicen quienes se dedican a medir este tipo de fenómenos que 1942 fue el invierno más frío de cuantos se recuerdan en Navarra, en el duro escenario de la posguerra, con una media de 2,4 grados de temperatura. El de 2019 no está resultando tan duro en lo meteorológico, ni mucho menos, pero la lluvia, el viento, el frío intermitente, y los pronósticos del tiempo del móvil o de la televisión, nos empujan a aislarnos dentro de las casas.

A veces resulta un acto de disciplina mental tomar la decisión de salir al exterior a soltar nuestros músculos entumecidos y a vencer a los encantos de la persuasiva vagueza.

A lo que iba, que he salido a dar un piri en un día desapacible de invierno, y que me he encontrado con esta charca cuando caminaba hacia Badostáin. Me gustan estos colores pardos.

Empezamos a construir algo…

Eso es lo que significa esta frase en euskera: “Zerbait eraikitzen hasi ginen…”. Una frase que deja las puertas abiertas a una segunda parte gracias a sus tres puntos suspensivos.

La frase estaba escrita en el portal de un edificio que sirvió como gaztetxe en la calle Compañía de Iruñea, frente al albergue de peregrinos.

Oscurece en la catedral

Probablemente sea una de las imágenes más repetidas en este blog. Esta fotografía, de tonalidades azul-oscuras y con las chispas amarillas de las farolas salpicando la oscuridad como luciérnagas estáticas, la tomé a la noche desde la Baja Navarra siguiendo la ripa del río Arga hacia la catedral.

Malabaristas en la Baja Navarra

En la Avenida de la Baja Navarra, en Iruñea, de vez en cuando, un malabarista se suele apostar con su bici en medio de la calzada, y realiza unos cuantos ejercicios con las mazas mientras el semáforo se pone en verde para los coches. Por un momento consigue centrar la mirada perdida de los conductores que recién abandonan sus puestos de trabajo.

Frente al Niza

El Niza es uno de los bares clásicos de Iruñea. Un día entre semana, a eso de las 9 de la noche, la gente desaparece de las calles y se dirige a sus hogares, como la señora del bolso que va concentrada en su móvil. Si no fuera por este detalle podría pasar por una instantántea de los años 30.

Me gusta la composición de la imagen, y las gamas de colores que contiene.

Cuestión de perspectivas

Según la perspectiva, la interpretación de la realidad puede ser muy diferente, e incluso equivocada.

Aquí, un pino del monte de Berriozar, y el objetivo de la cámara rozando la base de su lomo.

Orgi en invierno

El bosque de Orgi es un robledal atlántico situado cerca del pueblo de Lizaso, en Ultzama, que ha llegado hasta nuestros días gracias al pasto que producían sus árboles, que servía de alimento para el ganado de la zona. En invierno, cuando empieza a oscurecer, las ramas desnudas de sus robles europeos y americanos dibujan un escenario en blanco y negro tenebroso y cautivador a la vez. Cualquiera diría que las ramas te van a atrapar de un momento a otro, para abrazarte y transportarte a su mundo bajo la tierra.

Ya están ahí

Ya se han quitado las caretas y los complejos. Ya no esconden sus opiniones. Ya no se reservan para el calor del hogar o el barullo de la tasca. La ultraderecha se expande por el mundo como una voraz célula maligna, y es en internet en donde ha encontrado su caldo de cultivo perfecto. Parece que a la gente le gusta ese mensaje simple de los foros de internet, ese mundo en donde todo es blanco o negro, esa sociedad en donde todo se puede arreglar con más muros y con más policías.

Está esvástica nazi tachada la encontré en una pared de Sarriguren.

El río Ultzama baja enojado

Las últimas lluvias se dejan notar en el curso del río Ultzama, antes de su confluencia con el río Arga, en el batán de Atarrabia. El río ruge con una fuerza desmedida y se lleva por delante todo lo que encuentra a su paso. Al fondo de las imágenes se puede observar el puente de peregrinos de la Trinidad de Arre.

La fregona de la plaza de conde Rodezno

De pequeños a esta zona del Segundo Ensanche de Pamplona la conocíamos como la “Zona Nacional”, por la cantidad de personas pudientes afectas al régimen franquista que allí vivían. Nos daba cierto respeto pasear por estas calles. Hoy de camino a la Plaza del Castillo he encontrado esta fregona en uno de los portales de la plaza. Me ha parecido una imagen muy simbólica. Que cada cual la interprete como quiera.

Arga impresionista

Me gusta esta fotografía que he tomado hoy del río Arga desde el puente de la Rotxapea. Y me gusta porque la desnudez y los tonos pálidos de este incipiente invierno se expresan a través de estas pinceladas que recuerdan a la pintura impresionista.

25 años de palabras bonitas zapatistas

Recuerdo hace algunos años, con la Venezuela de Chávez, un escritor euskaldún se rió de mí cuando le hablé del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Me dijo con sorna que la lucha de los indígenas zapatistas no servía para nada, que había que seguir la revolución bolivariana, que los zapatistas sólo hablaban bonito pero nada más. El otro día volví a leer a este mismo escritor, pontificando sobre algunas otras cuitas, explicando qué es bueno y qué es malo, quién es buen luchador y quién no, sin remordimiento alguno por las palabras vertidas con alegría años atrás…

Han pasado 25 años desde que los hombres y mujeres zapatistas se alzaran en armas contra el mal gobierno, y ahí siguen, con su lucha autónoma, con sus palabras bonitas, sembrando de dignidad sus semillas en estas tierras de monocultivo neoliberal.

Y yo recuerdo a esos niños y niñas que conocí entonces en aquellas zonas selváticas de la Selva Lacandona, en los Altos de Chiapas, en Altamirano, en Roberto Barrios, en El Calvario, en Roberto Barrios, en Ocosingo, en Ibarra… Y pienso que ya tendrán 25 años más, los que hayan logrado sobrevivir, y que ya tendrán sus familias, sus milpas, sus cosechas de café. Y que seguirán cubriéndose la cara con el pasamontañas o el paliacate rojo.

Es a ellos a quienes quiero dedicar estas primeras palabras del 2019. Y pedirles disculpas por mi largo silencio, porque, sabéis, amigos, la vida aquí también ha estado y sigue estando jodida. Espero de corazón volver a encontrarme algún día con ustedes. Porque como decía el subcomandante Marcos:

No morirá la flor de la palabra,
podrá morir el rostro oculto de quien la nombra hoy,
pero la palabra que vino desde fondo de la historia y de la tierra
ya no podrá ser arrancada por la soberbia del poder.
Nosotros nacimos de la noche.
en ella vivimos, moriremos en ella.
Pero la luz será mañana para los más,
para todos aquellos que hoy lloran la noche,
para quienes se niega el día,
para quienes es regalo la muerte,
para quienes está prohibida la vida.
Para todos la luz. Para todos todo.
Para nosotros la alegre rebeldía,
para nosotros nada.
Aquí estamos somos la dignidad rebelde,
el corazón olvidado de la patria.

El día después

A veces me imagino a mi ciudad dentro de un escenario bélico. La guerra ha explotado y ha borrado cualquier signo de vida entre sus calles. Sólo las personas más valientes y los animales más fuertes, como las ratas, las cucarachas o las palomas, se atreven a salir y a  rebuscar con sus hocicos y picos entre las basuras esparcidas por los adoquines. El repique de las campanas de la catedral sigue marcando las horas en este escenario de desolación y muerte.

El frío se nos cuela en Iruñea

El frío ya ha llegado al fin, para quedarse. Cuando los últimos rayos de sol se esconden y dejan de calentar, consigue colarse entre nuestros ropajes provocándonos un pequeño estremecimiento. Quienes tenemos un techo en donde guarecernos corremos a buscar nuestro refugio. Las calles se vacían e incluso los gorriones se esconden en algún lugar, entre los resquicios de los edificios de la ciudad o entre las ramas de los árboles, para hacerle frente a la gélida noche.

La fotografía la tomé en la Media Luna, a eso de las siete y media de la tarde. Al fondo a la derecha se perfila la enorme mole de la catedral.

Otro bonito banco rojo

Pasan desapercibidos. Apenas nadie se fija en ellos. Acaso los operarios del ayuntamiento cuando les tienen que dar una nueva mano de pintura. Pero si los bancos rojos característicos de nuestra ciudad desaparecieran, perderíamos una de nuestras señas de identidad, uno de los símbolos visuales que nos unen a este lugar en el mundo que es Pamplona.

El banco de la imagen lo encontré en el huerto urbano comunitario de la calle Jarauta, “Piparrika”. Alguien había tenido el detalle de acompañarlo con un tiesto vestido de lana.

Día de niebla en Iruñea

Alguien me lo ha dicho, que me repito más que el ajo. Que siempre saco las mismas fotos, que se repiten los escenarios, los ángulos y todo lo demás. Y probablemente sea cierto. Pero es que es lo que me sale a la hora de fotografiar, lo que me lleva a pulsar el dedo índice de la mano derecha.

Aquí, las imágenes que he congelado con la cámara durante un día de niebla en Iruñea. La leche del desayuno se ha colado cual serpiente entre las calles de mi ciudad.


Mariposas en diciembre

Hoy paseaba por la falda del monte Ezkaba cuando he tropezado con un par de mariposas que jugueteaban con brío, en un claro que se abría en el pinar de la cima. Una de las mariposas ha tenido la gentileza de posarse unos segundos en una piedra, y me ha regalado esta foto.

Más tarde, en casa, he leído que se trata de una mariposa de la especie “Vanesa atalanta”, que es una de las que más tarda en desaparecer en invierno, y que no es raro verla volar durante los días soleados de esta fría estación. Habita regiones como Norteamérica, Europa o Asia.

Los ginkgos amarillean en la Taconera

Todos los años, hacia estas fechas, los ginkgos del parque de la Taconera de Iruñea sueltan sus peculiares hojas amarillas e inundan el suelo con una fabulosa explosión de color. El ginkgo biloba es un árbol de origen japonés que se caracteriza por su fortaleza. De hecho, cuando en 1945 los estadounidenses lanzaron la bomba atómica sobre Hiroshima fue  uno de los pocos entes que sobrevivió y consiguió brotar entre las ruinas de un templo budista. Los japoneses denominaron a estos árboles hibakujumoku. Se trata de un auténtico fósil viviente, que apenas ha cambiado desde hace 270 millones de años.

Reflejo de la torre de San Cernin en un charco

Estamos en medio del Puente Foral, denominado así porque coinciden varias fiestas en Iruñea, como la de su patrón San Saturnino, la del de Navarra San Francisco Javier, el día de la Constitución… Y muchos de nuestros vecinos parten para disfrutar de estos días de vacaciones fuera de la ciudad, después de hacer cálculos con los días de vacaciones y el calendario laboral a fin de cuadrar varios días de holganza.

Parece que el que no sale es pobre, o tonto. Pues bien, no sé si yo me encuentro en alguno de estos dos grupos, pero he de reconocer que es cuando más gozo con mis paseos por la ciudad.

En la fotografía, un reflejo en un charco de la calle Jarauta de la torre de San Cernin, símbolo de poder de los occitanos de Cahors que se hicieron fuertes en este barrio.

María Luisa Elío y el otoño de la Media Luna

Poca gente sabe que Gabriel García Márquez dedicó “100 años de soledad” a una navarra, a María Luisa Elío, víctima del exilio al que se forzó a miles de personas cuando Franco ganó la Guerra Cívil. María Luisa era la menor de las tres hijas de Luis Elío Torres, quien fuera juez municipal y que por su afinidad republicana pasó la guerra escondido entre familias pamplonesas porque los nacionales pugnaban por su cabeza. García Márquez señaló en una entrevista: “María Luisa Elío, con sus vértigos clarividentes, y Jomí García Ascot, su esposo, paralizado por su estupor poético, escuchaban mis relatos improvisados como señales cifradas de la Divina Providencia. Así que nunca tuve dudas, desde sus primeras visitas, para dedicarles el libro”.

María Luisa Elío fue la autora de la biografía “Tiempo de Llorar’, en la que cuenta su regreso a Pamplona desde el exilio de México en el año 1970, junto a su hijo Diego de 6 años de edad. Es uno de los relatos más desgarradores del exilio, del regreso a una ciudad que sólo permanece viva en la memoria, y que de repente ha dejado de pertenecerle. “Regresar es irse”-que diría la escritora navarra.

En su estancia en Pamplona María Luisa Elío recorrió estos parques de la Media Luna que aparecen en las fotos, con una sensación de ahogo existecial tremenda: “Empiezo a buscarme y no me encuentro; soy muy pequeña. Quisiera preguntar a todo el mundo si me ha visto, decirles que tengo cinco años y me he perdido. Me callo. Me ha entrado miedo, quisiera irme. Ahora ya no hay nadie. Quiero estar de nuevo en casa, y temo que al llegar nadie me reconozca. Ahora vivo en México. Por eso pido en este momento que me ayuden porque no me encuentro. He creído ver de espaldas a mi madre, he visto a mi padre reírse desde lejos, he conocido a mis hermanas de dos años, las he visto corriendo por la playa, con padres a los que no conozco…”.

Tapaculos goteando

Estos días nos ha visitado un frente húmedo, que ha dejado abundantes lluvias por nuestras tierras. En un momento que ha parado de llover he sacado estas fotografías de las gotas de lluvia sobre las ramas de un tapaculos, también conocido como escaramujo o rosa canina. La sabiduría popular otorgó el nombre de tapaculos a esta planta con alto contenido de taninos por sus propiedades antidiarreícas.

La curtida piel de los bancos rojos

_MG_4908.JPGLos bancos rojos de mi ciudad que tantas veces han sido cómplices de mis paseos también sufren sobre su rugosa piel de los efectos del paso del tiempo.

Otoñea en el Valle de Egüés

Los campos arados, los fardos de paja apilados y los árboles cada vez más desnudos proyectan bonitas imágenes a mis ojos, en un paseo ocasional por el Valle de Egüés. Porque hay que disfrutar del otoño, como diría el poeta uruguayo Mario Benedetti:

Aprovechemos el otoño
antes de que el invierno nos escombre
entremos a codazos en la franja del sol
y admiremos a los pájaros que emigran

ahora que calienta el corazón
aunque sea de a ratos y de a poco
pensemos y sintamos todavía
con el viejo cariño que nos queda

aprovechemos el otoño
antes de que el futuro se congele
y no haya sitio para la belleza
porque el futuro se nos vuelve escarcha

Azul en la calle Mayor de Lizarra

_MG_4956Dos niños recorren la calle Mayor estellesa, y regatean a su paso a los viandantes, en este frío día de otoño. Me gusta cómo casualmente el azul se ha convertido en el eje de la fotografía.

San Fermín es de madera

_MG_8886.JPGDe vez en cuando, al encontrar una frase brillante entre las paredes de mi ciudad, siento en mi cuerpo un pequeño escalofrío de placer. Entonces agarro la cámara y ¡taka!, como si inmortalizar esas palabras las librara de su destino, de su desaparición ante una nueva mano de pintura. Me gusta esta frase porque, efectivamente, San Fermín es de madera.

La castañica asadica más calentica

La castaña es un alimento ligado al frío del invierno. Un vendedor de castañas de la zona del ayuntamiento de Iruñea tiene escrito ese lema en su horno para asar castañas: “La castañica asadica más calentica”.  En el siglo XV las castañas eran, junto a las habas, el mijo o las bellotas parte fundamental en la dieta de los habitantes de las zonas húmedas del País de los Vascos. Alrededor de los caseríos solían realizarse plantaciones de castaños, cuyos frutos se dedicaban al consumo humano, y los que no estaban en buenas condiciones para alimentar a los cerdos. Más tarde llegarían otros alimentos procedentes del otro lado del Atlántico, como la patata o el maíz, que fueron arrinconando a estos productos.

La temporada de recogida de castañas coincidía con la fiesta de Todos los Santos. Hacia el 2 de noviembre las familias se juntaban para comer castañas asadas, y de ahí surgió el “Kastañarre eguna” o Fiesta de la castaña, que todavía se celebra en ciertas localidades.

En las fotografías, un paseo por la zona de Eugi, en Nafarroa, en donde abundan los castaños entre la masa de hayas.

Mañanas de otoño en la vieja Iruñea

Probablemente, el momento en el que más disfruto Iruñea en otoño es durante el amanecer. Salgo con mi cámara apenas los rayos otoñales rompen la oscuridad, y me pierdo por el laberinto de calles de nuestro casco histórico sin otro objetivo que ese, vagar sin rumbo por las calles con el botón de la cámara dispuesto para disparar. Durante el paseo me topo con panaderos, con gaupaseros, con los servicios de limpieza, con los peregrinos madrugadores, con monjas y curas, con personas que sacan a pasear a los perros, con corredores, con los vecinos que van al mercado o a comprar el pan, con alguna patrulla policial, con la pescatera que abre su negocio.. Me encantan las mañanas de Iruñea en otoño.

Una mariposa amarilla en Ezkaba

_MG_4510.JPGLos paseos otoñales por el monte Ezkaba deparan gratas sorpresas, como la presencia de esta mariposa, de la especie Colias Crocea. Son mariposas bastante comunes, que suelen volar entre marzo y otoño. Su presencia se extiende desde el norte de África al sur de Europa,  desde Asia Menor a la Península Arábica e Irán, desde la India a Siberia. Suelen realizar migraciones masivas dentro de Europa.

Los árboles lo vieron todo

Al observar cómo arquean sus troncos estos quejigos de la zona de Esparzeta, en Berriozar, mi mente viaja a los tristes sucesos de mayo de 1938. Los troncos se transforman en cuerpos humanos, el viento sopla entre sus ramas gritos de desesperación, y en la falda de la montaña rebotan los ecos de los disparos.

Cuando se produjo la fuga de la cárcel de San Cristóbal, la mayor parte de los huidos optaron por no descender por la falda sur del monte, la que daba a la capital navarra. Entre los que se atrevieron a probar suerte por esta vertiente están los cuatro fugados que, una vez apresados en Artika, pasaron la noche en la escuela de Berriozar para ser ejecutados a la mañana siguiente en el monte de esta misma localidad, en el término de Esparzeta que pisan mis pies.

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La Mariblanca pasa por la esteticien

Hace unas semanas, en el blog, publicamos unas imágenes de la Mariblanca en la Taconera, rodeada de andamios y de telas. Pues bien, las labores de restauración ya han finalizado, y así la podemos ver ahora, con su piedra pulida y blanquecina. En las fotos se puede apreciar la restauración a la que le sometieron cuando el año 2009, en un acto presumiblemente vandálico, le arrancaron la nariz.

Perrea, perrea

_MG_3776Entre las frases que adornan las paredes de la jungla urbana pamplonesa, otra más: “Viva el perreo, muerte al trabajo”.

Kafka en Sarriguren

_MG_4383_MG_4384Cuando desperté una mañana después de un sueño intranquilo en mi VPO, me encontré sobre la cama convertido en un monstruoso insecto. Estaba tumbado sobre mi espalda dura, y en forma de caparazón y, al levantar un poco la cabeza veía un vientre abombado, parduzco, dividido por partes duras en forma de arco, sobre cuya protuberancia apenas podía mantenerse el cobertor, a punto ya de resbalar al suelo. Mis muchas patas, ridículamente pequeñas en comparación con el resto de mi tamaño, vibraban desamparadas ante mis ojos.

«¿Qué me ha ocurrido?», pensé.

Y salí preocupado a dar un paseo por Sarriguren.  Sentí un gran alivio al comprobar que no era el único al que había acaecido semejante metamorfosis. La pareja de escarabajos gigantes que encontré permanecía parada dentro de un pequeño parque. Les pregunté desde cuándo se habían transformado en eso, en escarabajos. Y me respondieron que sí, que ellos también estaban esperando a que su hija saliese de música, que luego iban a ir al Mercadona y que tenían que poner la lavadora y planchar la ropa de gimnasia, que luego iban a preparar las duchas, la cena, que iban a llamar a Movistar y que se les había olvidado qué les había preguntado.

Me despedí y seguí el camino ayudado por mis seis patitas.

El fantasma de San Pedro de la Rúa

Sé de muy buenas tintas que en los edificios adyacentes a la iglesia de San Pedro de la Rúa siempre han ocurrido cosas extrañas. A una persona conocida le tocó vivir por temporadas en una casa empotrada a los bloques de piedra de esta hermosa construcción. Una de las paredes del cuarto del fondo era la misma roca blanca de los cimientos de su gran torre. En esa habitación dormía ella cuando contaba con 9 ó 10 años de edad, arropada por sus dos primas, una a cada lado. Las primas, algo menores que mi amiga, pasaban miedo por las noches. Es por eso que dormían con la luz del cuarto encendida.

A eso de las 3 ó 4 de la mañana, mi conocida se levantó a apagar la luz, porque le molestaba para dormir. La apagó y, en ese mismo instante, la puerta del cuarto se abrió de golpe y una risa de carácter malvado comenzó a resonar por el cuarto, con un timbre potente y escalofriante. Como una exhalación, esa pequeña niña se metió en la cama entre las dos primas, con el corazón a cien por hora y muerta de miedo. Pasó un rato hasta que determinó probarlo de nuevo. Se propuso encender la luz. Al levantarse, la misma voz de antes le advirtió: -Chiiiisssss. Sigue leyendo

Una cara

_MG_3857.JPGEsta inquietante cara está pintada sobre la puerta de una bajera abandonada de la calle Dos de Mayo, en Pamplona.

Sol de otoño sobre la catedral pamplonesa

Los amaneceres de los primeros días de otoño bañan de un color dorado muy especial la catedral de Iruñea, que se proyecta imponente desde una de las perspectivas preferidas de este blog.

No nos dejasteis soñar

_MG_0308.JPGEsta frase la hallé en la parte posterior de los Corralillos del Gas, que es en donde pasan las últimas horas los toros que van a desollar y matar en el coso durante los sanfermines. Es una frase poética y reivindicativa, que pone de manifiesto que si no se tratan, a la larga, las injusticias generan problemas. Me recuerda a algo que me contó un vendedor ambulante africano el año pasado: “Los europeos podréis poner todas las rejas que queráis por miedo a perder vuestra situación de privilegio, pero el instinto de supervivencia es capaz de vencer cualquier barrera”.

El dibujo del “unto” sobre el plato

_MG_9422_MG_9421Para los prekarios salir a comer a un restaurante resulta algo excepcional. No estamos habituados a que nos sirvan la comida. Por eso, cuando nos zampamos el bocata de tortilla de atún que hemos llevado para pasar el día, y miramos hacia abajo para pasar el rato, nos quedamos embelesados con los dibujos que el paso del trozo de pan ha dejado sobre los platos de los comensales del restaurante.

El ruidoso batir de alas de una mariposa

_MG_3598A pesar de que son seres esquivos y nerviosos, en ocasiones he disfrutado de una extraña conexión con las mariposas, hasta el punto de que ellas me han permitido acercar la cámara a centímetros de su frágil cuerpecillo.

El otro día me prestaron una cámara de fotos, y salí a dar una vuelta por el Valle de Egüés para comprobar la calidad de sus tomas. Esta mariposa de tonos marrones y anaranjados se cruzó en mi camino y posó durante unos instantes sobre las zarzas. No me consideró su enemigo, y ese pequeño detalle, que no viera en mi a un depredador, me proporcionó un pequeño chute de alegría. Seguí el camino con la mariposa jugueteando entre mis pies y una sonrisa infantil dibujada en mi boca. Solos en el camino ella y yo, me pareció escuchar el ruidoso batir de sus alas.

La canción del siguiente vídeo salió a la luz en el año 1985, en el álbum “Espaloian” del grupo Itoiz.

El título de la canción es “Tximeleta reggae” o “Reggae de la mariposa”, y su letra en euskera dice así: Sigue leyendo

Rulando por Gasteiz con Potato

De tanto en tanto me da la pedrada y me acerco a la capital de Álava, para recorrer las calles de su colorido casco histórico con la alforja, que únicamente contiene la cámara fotográfica y el bocata, colgando de mi hombro. Me enchufo los cascos y camino por “la Pinto, la Kutxi y la Zapa” al ritmo de la canción “Rula”, de la banda gasteiztarra Potato, uno de los primeros y más conocidos grupos de reggae de Euskalherria. Pienso que la letra de esta canción de 1987 podría ser valida, con alguna pequeña modificación, para hoy día.

Los Potato comenzaron a dedicarse a este género de música tras el éxito que obtuvieron con la canción de “Miguel el cashero”. Más tarde viajarían a Jamaica, que es en donde perfeccionaron el estilo reggae característico. Con diversos cambios en su estructura la banda ha conseguido llegar hasta la actualidad.

La letra dice así: Sigue leyendo

Época de moras

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A muchos de nuestra generación, la presencia de moras entre las zarzas nos traslada a la infancia, a aquella vida despreocupada y a aquellos veranos eternos del pueblo. Las que nosotros comíamos, entre pinchazo y pinchazo de sus espinas en nuestros dedos, son las conocidas como zarzamoras o frambuesas negras, que deben de ser muy ricas en antioxidantes.

El otro día, paseando por tierra Estella, agarré un puñado de estos frutos y me los metí a la boca todos a la vez. La explosión de sabor, y de recuerdos, fue tremenda: fue la eclosión de una gran bomba violeta.

Billete de 500 euros

IMG_20180824_183757_103.jpgEn el Estado Español, antes del estallido de la crisis, circulaban tres de cada cuatro billetes de quinientos euros de toda la Unión Europea. Yo jamás vi uno. Los debían de esconder muy bien, entre los muelles de la cama o en algún zulo por el monte. Esta frase la he visto en una pared del Casco Viejo de Iruñea. Es una licencia poética, lo sé. Pero puestos a elegir, yo prefiero dormir entre unos pliegues menos ásperos y manoseados que los de los billetes, aunque sean de 500 euros.

Las “u” de Urkullu

Aprovechando la presencia triple de la vocal “u” en su apellido, algún equipo de márketing ha ideado esta campaña en la que le dan las gracias al lehendakari vasco. La imagen de Iñigo Urkullu haciéndole la “u” a estas señoras la tomé en Gasteiz la semana pasada.

Aviso a grúa en plan infantil

IMG_20180828_170928_737.jpgEn la foto, un cartel que amenaza a quien vaya a estacionar con el aviso a la grúa, escrito con un toque un tanto infantil. Me encanta. Está expuesto en una de las puertas del colegio público Vázquez de Mella, en Iruñea. Y me entra la duda, ¿será en serio lo de la advertencia, habré estacionado bien mi carromato?

El eco de las flores perfuma la noche

_MG_9742.JPGDurante mi visita al parque comunitario de Ulía, en Donostia, he encontrado en una pizarra esta frase de uno de los escritores de haikus más conocidos de Japón, Matsuo Basho (1644-1694): “La campana para de sonar. El eco de las flores perfuma la noche”.

Un soplo de aire fresco para Donostia en el monte Ulía

En 2007 clausuraron los viveros que el Ayuntamiento de Donostia tenía en el monte Ulía. Desde entonces, colectivos vecinales intentan dar vida al lugar convirtiéndolo en un parque comunitario integrado por huertas de flores para el disfrute de todos los vecinos. Frente a estas intenciones, desde 2016 se asoma la fiera cabeza de la especulación inmobiliaria, que anhela este espacio para cubrirlo de hormigón, aunque de momento no se ha atrevido a meter sus zarpas.  Muchos donostiarras ni siquiera conocen este bello rincón de la capital guipuzcoana.

La finca tiene más de 14.000 m2 de extensión, y acoge en su interior los depósitos de agua de Soroborda y Buskando, que datan del siglo XIX y que se encuentran en un buen estado de conservación. Durante la visita no hemos podido tener acceso a los mismos, pero nos hemos perdido por los caminos en donde florecen plantas y flores de distinto tipo, y abundan rincones para que los ciudadanos del barrio puedan evadirse del ruido de la urbe. Entre las plantas hemos encontrado una preciosa plantación de bambú, laureles, arces japoneses, limoneros, cedros, caucho, plataneros…

Uliako Lore Baratzak es una iniciativa que vale la pena visitar, fuera de la masificada Donostia turística.

Tempus fugit

_MG_2357.JPGLa expresión proviene al parecer de un verso del poeta latino Virgilio: ”Pero mientras tanto huye, huye el tiempo irremediablemente / mientras nos demoramos atrapados por el amor hacia los detalles.”  No hace falta remontarse a los textos de los clásicos para percatarnos de la implacabilidad del paso del tiempo, y del dolor que siembra a su paso. Cuando obtuve esta fotografía en uno de los puentes que cruza el río Arga por la localidad de Burlada, me vino esa expresión a la cabeza: Tempus fugit. No sé por qué pero así fue y así lo digo.

El siguiente vídeo pertenece a una de las bandas más internacionales de musica de mi tierra, Berri Txarrak. La letra de esta canción, “Denbora da poligrafo bakarra”,  dice que el tiempo es el único polígrafo: Sigue leyendo

La Mariblanca con velo

Ya hemos hablado en este blog en alguna otra ocasión sobre la Mariblanca, la figura que mantienen escondida entre los jardines de la Taconera de Iruñea, y que siglos atrás ocupó el lugar central de la Plaza del Castillo, cuando nuestra ciudad consiguió traer agua de primera calidad desde Subiza. El mismo arquitecto que realizó la fachada de la catedral de Iruñea, Ventura Rodríguez, fue el encargado de esta gran obra de ingenieria de finales del siglo XVIII, que permitió a nuestros ciudadanos no depender de las épocas de sequía y responder al crecimiento demográfico. La Mariblanca representaba a la diosa Venus y coronaba la fuente de la Abundancia o la Beneficiencia.

La estatua estos días luce así, con un velo que deja traslucir su nívea figura y su serena mirada.

Los gatos vuelven a caminar por el tejado del gaztetxe Maravillas

Nunca entendí ese afán de las instituciones por controlar todos los aspectos de nuestras vidas. Lo que se escapa de su concepción del orden social en seguida es tomado como algo sospechoso. En mi ciudad un grupo de jóvenes, muchos de muy corta edad, han okupado el Palacio del Marqués de Rozalejo, en la plaza de la Navarrería, un lugar que yo siempre he conocido abandonado o en estado de semi ruina. Lo han bautizado con el nombre de gaztetxe Maravillas, en honor a la niña de Larraga que fue violada y asesinada durante el alzamiento franquista de 1936.

La okupación del inmueble ha resucitado el interés de las instituciones, y de repente ha pasado a ser uno de los edificios más importantes de la ciudad. Ayer, en una discutida decisión del Gobierno del Cambio, que ha caído en la trampa ideológica tendida por la oposición, las policías foral y nacional expulsaron con contundencia a los jóvenes que se habían apoderado del lugar. No contaban con que por la noche los chavales regresarían al palacio, y volverían a forzar la puerta precintada. Hoy por la mañana he visto a varios gatos caminando por los tejados de la casa del Mayorazgo de los Guendica.

Los gigantes más bonitos

_MG_8788.JPGSi preguntas a cualquiera en Navarra cuáles son los gigantes más bonitos, lo más probable es que te conteste que los de su localidad. En Estella nadie titubea a la hora de responder a esta pregunta. Para los estellicas sus gigantes son los más bonitos sin duda alguna. En este vídeo aparecen los 8 gigantes de la comparsa estellesa, cuatro de ellos fueron construidos en 1905, y los conocidos como “los nuevos” en 1988. Bailan la jota junto a los dantzaris de Ibai Ega, en una de sus coreografías más espectaculares.

Saquen sus rosarios

_MG_0697.JPGEn la foto, una frase escrita en una pared de Estella/Lizarra que denuncia la obsesión de la iglesia por inmiscuirse en la vida privada de las mujeres: “Saquen sus rosarios de nuestros ovarios”.

Ikurriña

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Los tiempos cambian, y nuevas tonalidades de piel van enriqueciendo nuestra antigua raza. Una dantzari sujeta la bandera del pueblo vasco durante las fiestas de Estella / Lizarra.

Carmen, no me creo nada

IMG_20171107_151112.jpgEsta fotografía la tomé sobre una señal de la calle del Carmen en el Casco Viejo de Iruñea. En medio aparece el Ojo de la providencia, también llamado Ojo que todo lo ve, Ojo panóptico o Delta luminoso, que representa la vigilancia de Dios sobre la humanidad.

Marcianos en Carlos III

Muchas veces, cuando camino por la avenida de Carlos III de Iruñea, me siento un marciano, y me pregunto si realmente pertenezco a esa misma ciudad que entra y sale de las tiendas con bolsas colgando por todos los lados. Hoy me he llegado a preocupar. Lejos de sentirme un marciano, los he llegado a ver en sus naves, volando por el hueco de cielo que se abre entre los edificios de la calle. Preocupado, he llamado al 112:

-Disculpen, pero es que Carlos III está plagado de naves de marcianos. ¿Pueden llamar a los servicios de operaciones especiales de la Policía Foral? -les he recomendado.

-¿Marcianos dice? Bien, no se preocupe, quédese en donde está, no se mueva que ya vamos -me han respondido desde el 112.

Al rato ha aparecido en el lugar una ambulancia de la Cruz Roja. He escuchado al señor con chaleco rojo que bajaba del vehículo preguntarle a una señora que teníamos al lado:

-¿Sabe usted dónde está el loco ese que ve marcianos?

(Las fotografías pertenecen a un espectáculo sanferminero de este año en el que se utilizaron globos gigantes).

Cómeme los huevos

IMG_20180703_073306[1].jpgEn la persiana negra de un conocido restaurante de la parte vieja de Iruñea he leído esta frase: “Cómeme los huevos”. Supongo que no habrá sido escrita por el propietario del negocio para animar a los clientes a consumir  platos preparados a base de este producto…

Itsasoa

_MG_9921.JPGDonostia siempre merece una visita, y si es para desconectar mirando al mar Cantábrico enfurecido aún más. Cuando contemplo este mar, siempre pienso que al otro lado del horizonte se encuentran las tierras de América. En esta costa vasca nació Juan Sebastián Elkano, el primer ser humano que dio la vuelta al mundo, en 1552, junto con otros 18 tripulantes de la nao Victoria. Él evidenció en la práctica que la tierra era redonda, y el emperador Carlos le otorgó un escudo en su honor con una bola del mundo y una leyenda en latín que decía: “Primus circumdedisti me” (“El primero que me dio la vuelta”).

La siguiente canción pertenece a un grupo de Iruñea que se llama Kerobia y que, es una pena, ya dejó de tocar. Se titula “Itsasoa”, el mar, y dice en euskera:

El mar tan lejano…

los sentimientos tan cercanos…

Hace tiempo que tú y yo no tomamos un café,

ayer no te vi en los últimos bares.

¿Te acuerdas de tus amigos, aunque sólo sea un poco?

Recibe un abrazo de mi parte e intenta sobrevivir.

Fuego amigo

_MG_8865.JPGEl de los fuegos artificiales es uno de los actos más familiares de nuestras fiestas. En Pamplona se utiliza la expresión “Vamos a ir a los fuegos” para acudir a la cita diaria durante los sanfermines. Este año se ha retrasado un cuarto de hora el lanzamiento por temas de seguridad aérea. La fotografía está tomada en la zona de la Vuelta del Castillo que da a Yanguas y Miranda.

Señal al revés

_MG_9396.JPGEl tema del mobiliario urbano, y más en concreto el de las señales o los rótulos, se ha convertido en una fijación enfermiza. En la confluencia de las calles Campana y San Saturnino de Pamplona, a la altura de la tienda de ropas de Sucesores de Ortega, me he topado con esta señal alrevés. No sé cuál es la razón por la que luce así, si es porque anuncia un trayecto al inframundo, o porque el portal de San Nicolás está patas arriba, o porque a algún graciosillo se le ha ocurrido esta pequeña maldad, o, lo que es peor todavía, porque un operario del ayuntamiento la ha colocado así por desidia o por alguna otra razón que no alcanzo a discernir.

Entre globos en San Saturnino

Esta imagen la encontré entre los balcones de un edificio de la calle San Saturnino durante los sanfermines. Varios extranjeros charlan animadamente rodeados de globos. Desconozco a qué vendedor ambulante se los habrían comprado, pero lo cierto es que le alegraron el día, y más teniendo en cuenta que los vendían a 5 euros cada uno.

Prohibido parar y estacionar

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He tenido que tirar del chivato de Google para adivinar qué significaba esta señal, no fuera a meter la pata con mi despiste congénito. Sabía que estaba relacionada con la prohibición de aparcar, o algo así. Pues bien, además de estacionar también prohíbe parar el vehículo.

Me gusta la decoración grafitera de la señal. No sé si la guardarán dentro de la plaza de toros. La suelo ver durante los sanfermines, en la parte del coso que da al parque de la Media Luna.

José Joaquín Arazuri y los manteros

_MG_8712_MG_8714Braulia y Toko Toko son los gigantes protagonistas del cartel anunciador de fiestas de San Fermín de este año. Son dos de los gigantes más queridos por la ciudadanía pamplonesa. Sus entrañables figuras surcan la ciudad y contemplan desde las alturas a los hombres y mujeres de su misma raza que venden sombreros y pulseras, o extienden la manta con bolsos o camisetas por el suelo, o que hacen trenzas en el cabello a quien así lo desee.

En la fotografía aparece una trenzadora que soporta a su hija a la espalda, junto a la escultura de uno de los grandes cronistas de la ciudad, José Joaquín Arazuri. Si el doctor pamplonés hubiese sido testigo del fenómeno de la afluencia de los vendedores africanos seguro que hubiera tomado buena nota en sus cuadernos. En sus investigaciones sobre nuestras fiestas ya hablaba de los buscavidas que a comienzos del siglo XX acudían a las fiestas de Pamplona: vendedores de cordones para el calzado, horchateras, pacharaneras, coqueros, vendedores del Calendario Zaragozano, cesteros, traperos, pajareros… Sigue leyendo

Encuentro nipón en San Fermín

_MG_9507.JPGDos turistas de origen japonés se fotografían con dos de los cabezudos más antiguos de Pamplona: el japonés y la japonesa. Estas figuras, cuyas cabezas pesan algo más de 14 kilogramos, fueron construidas hace 128 años. Al contrario de lo que ocurre con los kilikis que asustan a los txikis con las vergas, los cabezudos son pacíficos y se limitan a acompañar a los gigantes en sus paseos por la ciudad.

Homenaje a Mari Ganuza

_MG_9470.JPGLa comparsa de gigantes de Iruñea ha dedicado este precioso baile a Mari Ganuza, por sus 40 años de trabajo silencioso y abnegado. Durante estos años los gigantes y cabezudos han pasado de ser un entretenimiento de carácter local a sobrepasar las fronteras de nuestra ciudad. Es gracias a gente como Mari que los sanfermines son lo que son. Ahí va el vídeo que hemos grabado:

Amanece un nuevo día de San Fermín

_MG_9350.JPGProbablemente, los mejores momentos de los sanfermines se producen con la aurora, cuando el día amanece tras una jornada de parranda nocturna. En la foto, dos muchachos -probablemente extranjeros por la forma que se anudan la faja- charlan tranquilamente a las 8 de la mañana, con el majestuoso escenario del monte Ezkaba en el horizonte.

Yo no voy a los toros

No toda la gente de Iruñea amamos las corridas de toros. Yo soy de aquí, he corrido los encierros, me encantan los toros (como seres vivos que son), pero las corridas nunca me han atraído un ápice. He asistido a dos espectáculos con muerte en la plaza a lo largo de toda mi vida. El primero de ellos fue a una novillada, de esas que hacen para el día 5 de julio. No existía el barullo de las peñas en la grada, y se alcanzaba a escuchar el jadeo de los animales, su respiración agitada, mientras unos hombres vestidos con prendas brillantes los desollaban y mataban en una larga y calculada agonía. Decidí que no volvería.

Pero volví. Sigue leyendo

Una muchacha por Tarraco

_MG_8452.JPG_MG_8453.JPGEn estas fotografías me gusta el contraste entre el estatismo de las casas destartaladas que duermen el paso del tiempo,  y el vigor con el que la muchacha del pantalón corto asciende por esta calle tarraconense.

El pez

_MG_8493.JPGUn pez asoma por los ojos de una bella mujer musulmana en una pared de Tarragona.

De cháchara

_MG_8316.JPGEstá curiosa su etimología. Estar de cháchara significa estar conversando de forma animada sobre temas sin importancia. Es un italianismo que procede de la palabra “ciacciare”, que a la vez es una onomatopeya que imita el ruido de los trastos al chocar: chas-chas-chas. Esta expresión se añadió al castellano a partir del siglo XVI con la novela picaresca, y se encuentra muy afianzada en el idioma.

Supongo que dentro de unos años no será posible una fotografía como ésta, en la que unos viejos y viejas están de cháchara, sin que la conversación sea interrumpida por la presencia de artefactos de por medio, con palabras de tú a tú, en las que se siente el aliento humano y no las ondas electromagnéticas del móvil. La imagen está tomada este mismo verano en un pequeño pueblo del Camp de Tarragona.

El verano

_MG_8507.JPG¿Se puede resumir mejor el descanso estival? Dos puestos de playa esperan en un bulevar marítimo cualquiera a la clientela de un día de este julio de 2018 que acaba de comenzar.

Cada matí és un regal

Cuando camino por el decrépito y a la vez fabuloso Casco Antiguo de Tarragona, me alegra contemplar cómo algunas de las pintadas callejeras con las que tropezara años atrás siguen resistiendo al paso de los tiempos impresas en las paredes, sin que nadie opte por borrarlas. Una de estas muestras de arte callejero es la que retrato en estas fotos, y en cuyo fondo de color añil se puede leer una frase fundamental y verdadera: “Cada mañana es un regalo”.

El primer lugar en el que se alojó Hemingway en Pamplona

Cuando Hemingway llegó por primera vez a los Sanfermines era un seis de julio de 1923. El escritor trabajaba como corresponsal en Francia para un periódico canadiense, y pisó Iruñea acompañado de Hadley Richardson, su primera esposa. Al parecer, tuvieron problemas para alojarse en el hotel que habían contratado previamente, y acabaron hospedándose en el número 5 de la calle Eslava.

Hoy paseábamos por ahí, y la viejecita del primer piso, y su hermana también, que nos saludaba desde el balcón del primero, nos han permitido entrar al portal para echar un vistazo y sacar unas fotos. El suelo, empedrado, seguro que fue el mismo que pisó el ganador del nobel de  literatura, y las escaleras y las barandillas también, y las lámparas… Y eso que no soy muy fetichista, pero no puedo negar que he sentido una extraña sensación al entrar al primer lugar que acogió a Hemingway en mi ciudad.

A veces hay que mirar hacia arriba

_MG_7565.JPGA veces hay que mirar hacia arriba, levantar la vista del asfalto, no te vaya a caer encima una araña gigante como esta que han colgado del teatro Gayarre de Iruñea.

A 20 días de los sanfermines el sol todavía se muestra muy tímido por estos lugares.

Entornos plásticos

_MG_7497_MG_7495Así como hubo una Edad de Piedra, del Hierro o del bronce, a nuestros tiempos en la posteridad es posible que los conozcan como la Edad de Plástico. Ese es uno de los legados que vamos a dejar a nuestras generaciones venideras.

¿Piensas o eres normal?

IMG_20180606_133400b.jpgMuchas veces esconderse bajo el paraguas de la normalidad, no llamar la atención, es la mejor manera que existe para evitar los problemas. Aunque también es verdad que quien se refugia en lo que conocemos como “normal” claudica y acepta lo que cree que no debería ser consentido como tal. La frase la he encontrado en uno de los viveros de frases más productivo para esta página: la calle Calderería de Iruñea.

Explosión de primavera en Allín